Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Los pasos políticos

Cómo sigue lo que estalló el 23 de enero en Durazno? Personalmente creo que no sería bueno que se extinguiese y, como dije la semana pasada, hay una tarea de secuencia para los autoconvocados y otra distinta para los dirigentes políticos.

De la primera me ocupé la semana pasada, de la secuencia política me ocuparé hoy.

Se debe empezar por despejar una posible objeción inicial que sería: ¿qué cuernos tienen que hacer los políticos en esto? Respondo que si el hecho político más importante ocurrido en los últimos tiempos —y que llamativamente se originó y organizó por fuera de los Partidos— no lleva a reflexionar y hacerse preguntas a los dirigentes políticos eso quiere decir que están absolutamente en la luna.

Lo primero que, a mi juicio, tienen que entender (y respetar) los Partidos es que lo de Durazno tiene un sentido político pero no partidario. Es más: encierra elementos de crítica a determinados comportamientos y usos partidarios generalizados en todos los Partidos. Durazno no es hijo de ningún Partido político y hay que respetarle la condición de autoconvocados, nombre que se dieron a sí mismos y que refleja auténticamente lo que son.

Esa condición debe ser respetada por el Frente Amplio que hasta ahora no ha hecho otra cosa que lanzar solapadas (o explícitas) sospechas sobre esa condición, buscando neutralizarlos mediante el recurso, justamente, de politizarlos. Nada de malo tiene la política, pero es clara la estratagema agresiva y descalificatoria en este caso.

Los otros partidos políticos, el Partido Nacional, el Partido Colorado, el Partido Independiente y todos los otros partidos tienen que abstenerse rigurosamente de buscar capitalizar este movimiento para sus respectivos provechos electorales. Por el contrario, deben tratar de entender las críticas que Durazno hizo a ciertas prácticas políticas comunes en el manejo de la cosa pública tanto a nivel del gobierno nacional como de los gobiernos departamentales: negligencia en el manejo de los dineros públicos, discrecionalidad en los nombramientos, burocratismo estéril y engrupido, etc. Me parece que, sin haber sido formulada, en el borbollón de críticas y anhelos formulados en Durazno hay una referencia y una aspiración a otro tipo de sociedad, otro relacionamiento social, y otro tipo de Estado.

Intuitivamente se vio y se entreveró con reclamos económicos muy concretos, una aspiración a valorizar más la Nación que el Estado; la sociedad por arriba del Estado en vez del Estado por encima de la Nación. Menudo tema.

Creo que de este tipo son los planteos más serios que emergen de Durazno y los políticos deberían atender: no es solo el reclamo de condiciones fiscales aptas para trabajar y producir: es sobre un tipo de país.

Sobre todo esto deberían reflexionar los Partidos y los dirigentes políticos. Si, como dicen, la función del político es la de baqueano, aquel que interpreta fielmente (no a su gusto) lo que la sociedad expresa espontáneamente aunque no tenga las palabras exactas o técnicas para decirlo, entonces tiene que ponerse a estudiar Durazno.

Esta es la tarea que corresponde a los dirigentes de los Partidos para que tenga continuidad lo que se expresó bajo aquel sol rajante de enero.

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