Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

El país del no se puede

La novedad política más brillante de las últimas semanas -por otra parte tan sombrías por el coronavirus- ha sido la irrupción de Laura Raffo como candidata a la Intendencia de Montevideo.

La autenticidad es una condición esencial para el éxito político; es tan clara la autenticidad de Laura Raffo como la impostura de otros candidatos.

Las dificultades para derrotar 25 años de Frente Amplio en Montevideo son enormes. Las dificultades inesperadas que de afuera han caído sobre nuestro país también son enormes. La forma de hacer frente a ambas es aprovechar la crisis para extinguir al país del no se puede.

La Corte Electoral emitió el martes un comunicado diciendo que no sabe si va a poder organizar las elecciones municipales en forma óptima. La Corte Electoral tendría que decir que va a organizar las elecciones con los funcionarios que tenga o con perros cimarrones y que, de su parte y si no media contraindicación del Comité Intersectorial de Crisis, habrá elecciones aunque no sea en las condiciones óptimas. En condiciones no óptimas se están editando y distribuyendo los diarios todos los días, el cuartel de Bomberos no está cerrado y Valdez y Cía. remató con éxito el martes 800 Angus cumpliendo todas las normas de sanidad. En el Uruguay las elecciones son algo muy serio; hay otro tipo de salud, la salud republicana, que no es menos importante que la salud que atiende el M.S.P.

Los funcionarios del B.P.S. acaban de decretar un “paro sanitario” porque afirman no tener “un plan de salud y seguridad en el trabajo ante la falta de protección a los funcionarios mayores de 65 años”; así no se puede trabajar, dicen. La Federación Uruguaya de Magisterio (FUM-TEP) sacó un comunicado afirmando que “en este momento no están dadas las condiciones para interactuar en forma remota porque falta conectividad en los hogares, porque hay pocas ceibalitas en funcionamiento óptimo” y sigue lista de dificultades. El S.M.U. también emitió un comunicado con todas sus dificultades. Ese es el país del no se puede retratado de frente y de perfil. No dudo que las necesidades y carencias aludidas sean reales, pero lo que sirve ahora son las personas y las instituciones que buscan y proponen soluciones. Los próximos años van a ser años de grandes dificultades para todos los uruguayos pero, paradójicamente, podrán ser la oportunidad -forzarán la oportunidad- de dejar atrás el país del no se puede.

A ese viejo y rutinario país del no se puede se lo va a llevar por delante el renovado ánimo viril de los uruguayos dispuestos a hacerse un ovillo encima de las dificultades, hartos de la queja, de la súplica y de la excusa, confiados cada vez más en que se puede: hay que buscarle la vuelta pero se puede. Buscarle la vuelta es, acatando las orientaciones del Comité de Crisis, estudiar nuevos caminos, aplicar el ingenio, trabajar más horas, apuntalar a los rezagados y no perder el buen humor y el afecto. Algunas cosas se van a tener que posponer pero ninguna de las que valen la pena se va a abandonar.

Será difícil que ninguno de los uruguayos que pierda su trabajo quede sin una red de contención, pero es posible. Será difícil que ninguno de los chiquilines que pierde días de clase no pierda también el año, pero es posible. Será difícil para Laura Raffo ganar Montevideo, pero es posible. El desafío de hoy está en ganarle al país del no se puede.

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