Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Que pague más

El Frente Amplio tiene una consigna que es como un distintivo de su política: que pague más el que tiene más y menos el que tiene menos. Parece una postura noble y razonable. Por lo demás, es lo que caracteriza a todas las izquierdas del mundo. En nuestro país esa consigna se acepta al bulto, lo cual trae algunas consecuencias perjudiciales para el fin último que se pretende, es decir, un gobierno mejor.

El Frente Amplio tiene una consigna que es como un distintivo de su política: que pague más el que tiene más y menos el que tiene menos. Parece una postura noble y razonable. Por lo demás, es lo que caracteriza a todas las izquierdas del mundo. En nuestro país esa consigna se acepta al bulto, lo cual trae algunas consecuencias perjudiciales para el fin último que se pretende, es decir, un gobierno mejor.

Las sociedades humanas se van desequilibrando con el correr del tiempo y algunas personas entran a la vida con mejores perspectivas y otros con muy pocas. Esa es la realidad. Lo más sensato a largo plazo es establecer un mecanismo de equilibrio social. Para las izquierdas ese equilibrio se consigue sacándole a los que tienen más. Generalmente también opera una persistente sospecha básica de que el tener mucho acumulado es resultado de algún procedimiento rapaz; la veta revolucionaria de las izquierdas es más material que cívica, es cuantitativa y despojatoria.

El problema de las injusticias o inequidades de la sociedad no se plantea bien (bien para el bien común) si la política del gobierno es solamente quitarle al que tiene más sin acompañar con políticas públicas que colaboren eficazmente a que el que tiene menos pueda llegar por sus propios medios a tener cada vez un poco más.

Los sindicatos, que no tienen la obligación de una visión global de la sociedad, solo se ocupan de procurar aumento de sueldo o reducción de la jornada de trabajo para sus miembros, sin importarle ni la marcha global de la sociedad ni la situación de otros trabajadores, por ejemplo los no agremiados o por cuenta propia.

Algunos reclamos sindicales de estos días son elocuentes en ese sentido.

Pero los partidos políticos y, sobre todo, los gobiernos, deben atender al bien general de la sociedad. Para la sociedad es más beneficioso crear condiciones de progreso para los de abajo que procurar el equilibrio bajando a los de arriba (aunque el orden de las satisfacciones sea para algunos el inverso).

Pero, además, al tomar al bulto aquello de que pague más el que tiene más, se desentienden de algo fundamental: ¿pagar para hacer qué? Tanto el que paga más (porque gana más) como el que paga menos (porque todos pagan) es para que el estado proporcione mejores servicios al menor costo.

No es para que el estado se quede con la mayor parte (60.000 nuevos empleados públicos, docena de cargos de confianza para los amigos políticos, etc.).

La principal falla comprometida en el eslogan se produce cuando la intermediación (el estado, el clientelismo, la burocracia, el derroche o la palmaria incompetencia: léanse Pluna, Ancap, Fondes, etc.) se lleva la parte del león. La segunda falla, muy vinculada a la anterior es cuando el gobierno recauda (más de los que ganan más y menos de los que ganan menos) pero no entrega servicios buenos: no junta la basura ni para los que ganan más ni para los que ganan menos, no proporciona seguridad en las calles ni a unos ni a los otros, ni, sobre todo, educación adecuada para que la gente, por sí misma, pueda adelantar en la vida.

En una palabra, aquello de que pague más y que pague menos se ha convertido en una estafa general, tanto para el que gana más como para el que gana menos. No sé cómo la gente sigue aguantando.

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