Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Moral de entrecasa

La Senadora Mónica Xavier, doctora en medicina, es actualmente la Presidente del Frente Amplio. En estos días todos hemos leído en la prensa sus manifestaciones de cerrada defensa del Ministro Pintado. La argumentación de contragolpe utilizada por quien es ahora la cabeza del Frente Amplio resulta directamente asombrosa. Su razonamiento defensivo-corporativo discurre del modo siguiente.

La Senadora Mónica Xavier, doctora en medicina, es actualmente la Presidente del Frente Amplio. En estos días todos hemos leído en la prensa sus manifestaciones de cerrada defensa del Ministro Pintado. La argumentación de contragolpe utilizada por quien es ahora la cabeza del Frente Amplio resulta directamente asombrosa. Su razonamiento defensivo-corporativo discurre del modo siguiente.

Ante las acusaciones conocidas y hechas públicas de gastos innecesarios o cuestionables en la sede del MTOP Xavier aparta su vista del hecho, gira su atención hacia el pasado y dice: no hay que darle importancia ni hacer tanto pamento al respecto porque en el pasado se hicieron gastos mucho mayores en no sé qué edificio de ese Ministerio en el Departamento de Colonia.

Recojo este tipo de argumentación —antes lo hicieron— por dos razones. La primera porque ha sido la línea argumental oficial del Frente Amplio: todos argumentan así, se defienden así. Pero la segunda razón por la cual me detengo en esta línea argumental es porque revela una inmoralidad absoluta o una total falta de moral. Así como suena.

No estoy acusando a la senadora Mónica Xavier de ser personalmente inmoral (no tengo ni la información ni la intención). Pero el argumento usado por ella (y por cuanto frentista se ve hoy en la necesidad de salir a la defensiva) es un argumento profundamente inmoral. Veamos. ¿Qué opinaríamos del tipo que le dice a su mujer (o se dice a sí mismo): como el vecino de al lado engañó a su mujer yo puedo hacer lo mismo? Si aquel otro robó y nadie lo acusó,¿por qué a mí? ¿Qué opinión nos merecería?

El Frente Amplio recién llega al gobierno de la República. Antes que él, desde Fructuoso Rivera para acá, ha habido otros gobiernos y muchos gobernantes. Entre tanta cantidad de gente, tal como sucede en todas las profesiones y en todos los grupos humanos, hubo gente honrada y hubieron pillos. De acuerdo al razonamiento de Xavier, como antes hubo pillos, eso autoriza o disculpa que cualquier gobernante de ahora haga cualquier pillería o inmoralidad, justificándose olímpicamente en el hecho de que antes hubo alguno que hizo lo mismo o algo parecido.

La Dra. Xavier no será personalmente inmoral pero ella y sus conmilitones no advierten la radical falta de moral que su razonamiento revela y la base que ofrece para despertar toda clase de cuestionamientos. La Dra. Xavier —y la mayoría de la dirigencia del Frente Amplio— no quieren o no se animan a examinar la conducta de sus correligionarios y se escabullen en la comparación fácil, es decir, en la búsqueda de otras mugres que —esperan— hará menos malolientes las situaciones actuales que van apareciendo, con frecuencia casi semanal, en la fuerza política aludida.

Primero hacen una peregrinación de desagravio o se redacta una moción de apoyo incondicional. Después abren el grueso álbum de las miserias humanas y se ponen a buscar para atrás hasta encontrar una lámina parecida. Cuando la encuentran —y siempre van a encontrar— exclaman: ¡ven! ¿Por qué tanto lío ahora si antes también lo hicieron?
Me gustaría —y creo que a todos los orientales les gustaría— que la Dra. Xavier y todas las figuras y figurones del gobierno y del Frente Amplio nos dijeran —comparaciones aparte— qué es lo que consideran que está bien y qué lo que está mal. Pero esto es algo que hay que hacer antes que a uno se lo pidan ¿no?

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