Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Los moderados

Días atrás, cuando se discutía la Rendición de Cuentas en la Cámara de Diputados, tuvo lugar un episodio que es objeto de acalorados comentarios hasta hoy.

Días atrás, cuando se discutía la Rendición de Cuentas en la Cámara de Diputados, tuvo lugar un episodio que es objeto de acalorados comentarios hasta hoy.

El Poder Ejecutivo no tuvo más remedio que -en virtud de previsiones equivocadas- recortar algunas asignaciones presupuestales, entre ellas las destinadas a la enseñanza. Varios sectores del Frente Amplio no estuvieron de acuerdo con eso y diseñaron quitas en otros lugares para compensar los recortes a la enseñanza. En medio del fervor hacia la preservación de lo recursos para la enseñanza apareció una propuesta de la Diputada Macarena Gelman en el sentido de derogar lo que las empresas pueden deducir de sus impuestos para ayudar a las universidades privadas. El economista Isaac Alfie demostró (Supl. Econ. El País 22-8-16) que “las donaciones a universidades privadas representan el 0.009% del total de erogaciones del gobierno central… y el total de las donaciones bajo el régimen… no alcanza el 30 por 100. mil”. Es decir que, en cuanto a ayuda para compensar los recortes del Ejecutivo, la propuesta es invisible, es nada.

Confrontados con estas cifras otro miembro del grupo de Gelman cambió la fundamentación y dijo que la medida era propuesta por motivos ideológicos (¿persecución ideológica?) lo cual, en el caso, equivale a confesar que era por genuina mala leche.

Esta enmienda propuesta por Gelman fue votada por la unanimidad de los legisladores del Frente. Sin embargo varios cabeza de sector -como por ejemplo Astori de Asamblea Uruguay- afirmaron que dicha medida era inconveniente. Esto me lleva a dejar atrás el episodio puntual (minúsculo en más de un sentido) y reflexionar sobre algo más amplio: me refiero a ciertos padrones de conducta en el Frente Amplio.

Ese actor político, el Frente, tiene dos patas o dos sostenes: los ultras y los moderados. Estos últimos (por ejemplo, los sectores de Astori, Michelini, Arana, Nin y los llamados independientes, entre otros) han cosechado muchos votos en las últimas elecciones, han ocupado altos cargos en los gobiernos y se han constituido en puerta de entrada al Frente Amplio para muchos uruguayos (deseosos de figurar en lo políticamente correcto pero cautelosos y desconfiados de los extremos).

El padrón de conducta de los moderados los ha llevado a señalar la inconveniencia de la propuesta de Gelman… pero la votaron. Suscribieron una declaración de la Mesa Política que acusaba a la prensa de haber actuado con malicia respecto al diploma extraviado de Sendic… pero luego dijeron que no habían estado de acuerdo. Están convencidos que en Venezuela no existe nada parecido a una democracia pero votaron una declaración de apoyo a Maduro. Están a favor de que el Uruguay se abra al mundo pero no dicen nada cuando el órgano partidario de dirección del Frente Amplio decide cerrar la puerta a la mera consideración de tratados como el TISA.

Se podrían agregar más ejemplos parecidos a los arriba mencionados que confirman el padrón de conducta de los moderados. Son tantos que daría como para escribir un libro. De hecho, lo estoy escribiendo. No puedo terminarlo nunca porque cada día se agregan más casos. Lo que sí ya tengo es el título del libro; será: “La Traición de los Moderados”.

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