Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Interpretar los hechos

El martes estuve en Durazno. Fui autoconvocado (como todos los demás). Fuimos una multitud. Lo que allí sucedió ya ha sido recogido e informado por todos los medios. Quiero encaminar esta reflexión hacia una interpretación política.

Las evoluciones de una sociedad, los pasos que toma su gente, no se producen a los saltos o de forma intempestiva: van madurando y tienen una coherencia, no siempre fácil de interpretar. Los movimientos actuales del agro uruguayo obedecen a causas económicas, naturalmente, pero su impulso tiene un componente político. No es partidario, pero es claramente político y es parte de un proceso mayor y más amplio. Se trata de un impulso que responde, desde su estrépito desordenado, al proceso de desintegración del Uruguay frentista; en otros escritos lo he expresado como el menguante del Frente Amplio y la apertura de otra fase política en el país.

La forma en que reaccionaron a la convocatoria, tanto el gobierno como el Frente Amplio, muestra un colosal desencuentro con el país real. Aquel partido político que, en un momento dado supo encontrar y manejar una singular sintonía con la gran mayoría del país, sus sentimientos y aspiraciones, ahora exhibe desconexión, tiene una visible dificultad para interpretar lo que se mueve en el país. Se muestra perdido, irritado, y en sus reacciones de enojo se confunde cada vez más.

Roballo, Secretario de Presidencia, les dijo, sobrador, a los productores que el Presidente armaba su agenda el 15 de ca-da mes y que quizás Vázquez los podría recibir a fines del mes. Vázquez los tuvo que recibir al día siguiente: ¡ubicado el Secretario! Berterreche, el referente y experto del MPP para el agro, dijo que a Durazno iban arreados por un tuit, con lo cual motivó a muchos más. ¡Habilidoso Berterreche! Vázquez le dijo al sector más eficiente, que son los arroceros, que el asunto estaba en que procuraran mayor productividad. ¡Atinado el Presidente! Miranda y las autoridades del Frente Amplio están organizando para principios de febrero una contramanifestación. Con eso se autodesignan y se colocan enfrentados al campo, descartando definitivamente tener presencia y peso, abandonando en consecuencia los pocos votos que allí les quedaban.

Estas son reacciones de derrota, los golpes ciegos de un gigante desorientado que en su nerviosismo solo atina a perder más apoyos; un gigante tan desnorteado que se vuelve hacia su viejo encantamiento por la música y letra de "a desalambrar", expresión cabal de mala interpretación de los anhelos y sentimientos del hombre de campo. Quieren creer y hacer creer que el campo está enojado con los planes sociales. El contencioso del campo no es con eso; es con Sendic, De León, Astori, Agazzi, Sánchez, el remate trucho de los aviones de Pluna, la festichola de Ancap y los mil millones perdidos, el Fondes para los amigos, las mentiras preelectorales de Vázquez de que no habría aumento de impuestos, el histrionismo bamboleante de Mujica y todo lo que el agro tiene que pagar con su trabajo sin culpa ni responsabilidad alguna. La gente del campo (y toda la gente) no está dispuesta a pagar en silencio las cuentas que le dejaron esos señores.

Eso es lo que expresó la gente en Durazno. Y se sintió alegre al expresarlo —a pesar de la bronca— porque con el menguante tan evidente del Frente Amplio se está abriendo la posibilidad de algo nuevo, algo que los va a interpretar mejor. A ellos y a todos.

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