Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Elecciones

Yo tengo que entregar mis artículos dominicales con 48 horas de antelación, por lo tanto hoy escribo para el lector del domingo sin tener información ahora sobre lo que va a pasar el domingo. Eso hace dificultoso encarar mi tarea de hoy.

Las elecciones producen -han producido hasta ahora- interés y movilización en el Uruguay. Eso es bueno para nuestro país. Además es excepcional puesto que el interés por la política viene mermando en todo el mundo. El origen de esa merma -que, no nos engañemos, se verifica también entre nosotros- es el problema de la representatividad. La gente se siente hoy menos representada por los partidos y más identificada con otras representaciones.

Si bien todas las elecciones despiertan el interés de los uruguayos (poco o mucho, según los casos) estas elecciones en particular tienen un interés que no han tenido otras recientes. Lo tiene por un motivo muy claro: pueden significar un cambio importante para nuestro país o marcar la prolongación de una inercia. Además, como el resultado se anticipa como ajustado, no sabremos hasta último momento (probablemente noviembre) cómo van a quedar los dados que hoy se tiran.

El futuro de nuestro país está marcado, pues, por un signo de interrogación. Sin embargo ese signo de interrogación incluye un par de certezas. Dentro de la incógnita que presenta el resultado electoral está la certeza de que el tiempo que viene no será fácil para nuestro país. Antes de especular cómo será el futuro si gana el Partido Nacional o cómo será si gana el Frente Amplio (dos expectativas muy diferentes) se sabe que, en cualquiera de los casos, habrá dos tipos de dificultades. Unas serán las dificultades de origen interno: la pesada herencia de déficit e indisciplina que deja el gobierno saliente a quien sea su sucesor. Las otras serán las dificultades que nos vienen de afuera por la situación mundial de resquebrajamiento de los grandes acuerdos mundiales preexistentes entre las grandes potencias, situación que va a pegar fuerte en los países situados en los arrabales pobres del mundo. Las chances de enfrentar con mejores resultados tanto los problemas internos que deja la administración que se va (y los causó) como los problemas de origen externo, son mejores si gana el Partido Nacional que si todo sigue como está.

Estos momentos electorales también nos deben servir para que repasemos con orgullo ciertos logros nacionales consolidados en el tiempo. Este domingo vamos a votar en la fecha que corresponde, la votación será una elección (no habrá partido único), esta misma noche se va a completar el escrutinio de los votos (sin que nadie pueda esconder algunos o agregar otros) y el resultado va a producir que se retiren sin reclamos los gobernantes actuales y quede el camino expedito para que asuman los gobernantes nuevos. Esto, que en nuestro país ya es rutina, en otros lugares es excepción o deseo inalcanzable.

Una última reflexión: esta va a ser la última elección que vamos a tener libre de interferencias, hackeos y maniobras electrónicas. Si nada menos que las elecciones de Estados Unidos fueron manipuladas desde Rusia…Prepararse.

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