Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Crisis de representación

Pierre Rosanvalon —autor francés contemporáneo— escribe sobre la democracia en los tiempos que corren —a los que llama tiempos de desconfianza— en los cuales se ha abierto una brecha entre la sociedad y las instituciones políticas que la representan. Caracteriza ese fenómeno la fragmentación.

Trasladando ese análisis a nuestro país vemos que hoy hay más Partidos y estos tienden a tener más sectores y subsectores. En estas elecciones internas el Partido Nacional tiene más precandidatos que antes, lo mismo pasa en el Partido Colorado y, lo que es novedoso, el Frente Amplio, que solía elegir, casi como distintivo propio, la candidatura única, hoy tiene cuatro.

En el Partido Nacional dos precandidatos representan dos vertientes casi permanentes del Partido; ellos compiten por el gobierno. Antía compite por la interna y Iafigliola por una visión ética específica. La candidatura de Sartori es una inversión personal: apuesta su plata a su nombre, no a un proyecto de país; como no ofrece una propuesta concreta, no discute con nadie y sonríe con todos.

En el Frente Amplio hay dos precandidaturas principales que responden a dos maneras de interpretar la izquierda. Esas dos candidaturas compiten por el gobierno. Martínez es el candidato de la izquierda moderada para el Uruguay moderado. Integra el Partido Socialista pero no tiene parecido alguno con el tipo de dirigencia que ha elegido ese Partido para sí (Civila, Olesker). Martínez es una balanceada dieta baja en calorías, un cuidadoso esfuerzo de no asustar a nadie. La otra candidatura que compite por el gobierno es Carolina Cosse. Tiene porte aristocrático, defiende a Maduro, no se le conoce equipo, habla en keynesiano, y cuenta con el respaldo del mayor sector del Frente Amplio que, al verse sin candidato (Mujica muy viejo, Sendic autoeliminado) quedó a su disposición. Vergara y Andrade no compiten por el gobierno sino por un lugar en la interna (algo así como mejor lugar en el pecking order).

En el Partido Colorado hay varios candidatos: según las encuestas ninguno compite por el gobierno. Sin embargo, dos de ellos, Sanguinetti y Talvi, compiten indirectamente. Sanguinetti, experimentado alquimista de la política, otea el horizonte y ve un gobierno del Partido Nacional requiriendo una indispensable coalición, cuyo principal socio y apoyo será el Partido Colorado, y él —Sanguinetti— como dueño ahora del Partido Colorado, pasará a ser el pivot decisivo de la eventual coalición y, por tanto, del eventual gobierno. Creo que Talvi tiene una expectativa parecida: la diferencia estará en que, si el componente colorado de la coalición fuera Talvi el eventual gobierno blanco tendría un socio más dispuesto, con menos mañas, y sobre todo, sin un secreto y loco sueño de un tercer mandato (indirecto).

El Partido Independiente no se ha fragmentado; juntó fragmentos de varios lados pero algunos no duraron. El Partido de la Gente registra un proceso de implosión. El panorama de la fragmentación se completa con el crecimiento de micropartidos, algunos ya con representación parlamentaria (A.U.) y otros nuevos como PERI, Cabildo Abierto, etc. La crisis de representación genera también la aparición y adhesión a convocatorias parciales en torno a proclamas parciales (ecología, opciones sexuales, etc.) en las que un número creciente de personas se siente más representada que en los partidos políticos. Hoy la representación es un problema.

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