Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

No se puede creer

En nuestro país se están produciendo situaciones difíciles de entender. Produce indignación que, ante la situación de ruina en que se están hundiendo los productores lecheros, el Frente Amplio, partido de gobierno y dominador del escenario político, esté ocupado y absorbido en la discusión sobre hacer o no hacer el Antel Arena.

En nuestro país se están produciendo situaciones difíciles de entender. Produce indignación que, ante la situación de ruina en que se están hundiendo los productores lecheros, el Frente Amplio, partido de gobierno y dominador del escenario político, esté ocupado y absorbido en la discusión sobre hacer o no hacer el Antel Arena.

El mero hecho de que un partido hegemónico de gobierno haya conseguido, por vía de una sistemática negligencia, que no haya más carreteras en el país, haría irritante y absurda esa discusión sobre la construcción de un local de espectáculos.

El universo agrícola del país enfrenta un panorama negro; en la lechería es peor. Tomo datos del excelente artículo de Juan Peyrou en Búsqueda (16-7-15). El 78% de los tamberos trabaja menos de 200 hectáreas: campo que se recorre a pie, explotaciones chicas de la familia y un par de peones. Con el valor actual de la leche (depreciado 40% internacionalmente) y con los costos uruguayos (impuestos directos para mantener, entre otras cosas, 30.000 empleados públicos más -y, ojo, también unos cuantos municipales más-, sumados a los impuestos disfrazados en la tarifa de UTE o el desfonde de Ancap metida en el precio de los combustibles) el productor lechero pierde plata cada día trabajando de sol a sol. No es que deje de ganar: pierde.

Las industrias del sector, recargadas con similares impuestos más un costo laboral desvinculado de la productividad y de cualquier otro factor que no sea la presión sindical, también están perdiendo dinero y, las que pueden, se están retirando, como es de pública notoriedad.

En estos mismos días también atrajo la atención y las energías del Frente Amplio otra disputa increíble. El rector de la Universidad y otras connotadas figuras de la intelectualidad frenteamplista como la ingeniera María Simon, han levantado su voz contra las autoridades del Plan Ceibal por el acuerdo tramitado con Google. Argumentan estas preclaras mentes que se debe evitar que los chinos nos digan qué hay que enseñarle a los niños (sic) o velar que no se viole la privacidad de los estudiantes alojando sus preguntas en depósitos foráneos. No comprendo cómo gente que no entiende el siglo en que vivimos pueda haber llegado tan lejos en cargos de la enseñanza pública.

Se suma a esto el embate del MPP mujiquista contra las exoneraciones tributarias a las donaciones dirigidas a los liceos Jubilar, Impulso y semejantes que se dedican justamente a la enseñanza en lugares y contexto complicados.

En el 2013/2014 el 80% del PBI del Uruguay salió de la tierra. ¿Hoy? Muchas familias uruguayas del interior, sobre todo de tamberos, van camino a perder todo y el Frente Amplio pone la cabeza y gasta sus energías políticas en el debate sobre una obra superflua co-mo el Antel Arena, demostrando que no tiene idea de lo que pasa fuera de Montevideo, exhibiendo una transposición insensata de prioridades, desmintiendo el sentido nacional que predica, perjudicando a los sectores que dijo defender y dejándose llevar por la inercia ideológica que lo inspira tanto como por el empacho de poder que lo embota.

El interior del Uruguay sufre y el Frente Amplio ni se entera. Los comercios y los oficios de los pequeños pueblos de campaña están cerrando uno atrás del otro ¡y el Frente Amplio le plantea al país una reforma de la Constitución! Da ganas de insultar.

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