Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Brasil

Cuando el sacrificado lector se enfrente con este texto el Brasil estará votándose un nuevo gobierno. Uno tiende a suponer que en ese acto se despejarán los nubarrones que en los últimos años han venido alarmando y castigando a los brasileños.

Lamentablemente no será así. No solo porque puede haber una segunda vuelta electoral sino porque después de todo lo que ha pasado el Brasil se encuentra debilitado tanto en lo económico como en la consistencia de los partidos políticos. Muy debilitado.

Al Uruguay le importa lo que sucede en Brasil (aunque ignoramos casi todo de lo que allí sucede, entre otras cosas porque sucede en portugués). Brasil nos afecta como socio comercial importante y, a la vez, díscolo y complicado. Pero, en estos tiempos de desorientación propia, Brasil nos pega porque la principal fuerza de nuestro partido en el gobierno insiste en identificarse con el PT y con su líder emblemático Lula Da Silva.

El MPP, Mujica y compañía, se empeñaron en crear (en su mente y en su discurso) una asociación política de identidades progresistas entre Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay, y nosotros. Hoy se han bajado algunos socios (Ecuador, Paraguay, Argentina) y otro agoniza en la miseria y la retórica (Venezuela). Pero no obstante todo eso en el Frente Amplio y en el Pit-Cnt siguen los discursos enaltecedores de los socios que quedan y en estos días se han multiplicado las manifestaciones de apoyo a Lula y el PT.

Para poder mantener la ilusión de las virtudes de aquella asociación progresista soñada necesitan elaborar un relato mentiroso de la realidad brasileña, cuyo primer requisito (de ese relato) es omitir cualquier recuerdo del "mensalão" o alusión a Petrobras. La actual defensa de Lula y del PT emprendida por la dirigencia del Frente y del Pit-Cnt se basa en el mañoso ocultamiento de la corrupción. La prisión de Lula (más la del senador Amaral, la del ex Ministro de Economía Palochi, la del Jefe de Gabinete Jose Dirceu y de un lote más) se imputa a maniobras de la derecha, escamoteando otra vez los datos de principales empresarios presos (la derecha) y los políticos de otros partidos. La Justicia brasileña ha sido ejemplar, desde los tiempos del juez Barboza con el "mensalão" a los del actual juez Moro con el "lavajato".

El haberse embarcado sectores del Frente en la manipulación selectiva de la información para poder sostener la mitología política que se viene derrumbando en todas partes es un anuncio de que se está por derrumbar también acá. La izquierda uruguaya que se asocia en el victimismo con la izquierda brasileña está comprando boleto preferencial hacia el mismo destino.

Lula, un obrero metalúrgico que llegó a la Presidencia de Brasil, tuvo un prestigio internacional tan grande como el de Mujica (y en su gobierno se hicieron transformaciones más importantes). Montado sobre eso el PT se sintió autorizado a hacer cualquier cosa (lo político por encima de lo jurídico). El fin de esa historia es el ocaso del PT y su derrota. No conozco al escribir estas líneas el resultado de las elecciones de hoy pero sé que el PT ya perdió. Perdió el alma. Perdió su capacidad real de aglutinar personas diferentes movidas por un sincero deseo de construir una nación mejor, más justa, respetuosa de las diversidades culturales, capaz de asegurar una amplia inclusión y firme en una ética respetable. ¡Qué lástima!

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos

º