Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Los autoconvocados

En una reunión social escuché decir que el movimiento de los autoconvocados estaba prácticamente difunto. Eso no se puede ni discutir: no es verdad. Algo que sigue ocupando espacio en los diarios y en los noticieros día tras día ¿se puede decir que está muerto?

Un movimiento que no tiene departamento de prensa ni oficina de relaciones públicas y está permanentemente en la noticia quiere decir que está vivo y activo.

Si para enfrentar a los autoconvocados en la visita que hizo Vázquez a San José el Sunca consideró que tenía que mandar la pesada, eso indica algo respecto a la vigencia e importancia que se le da a los autoconvocados. Dicho sea de paso: estos fueron a San José pagando de su bolsillo los gastos de locomoción y descuidando por el día sus trabajos y sus intereses particulares. Los del Sunca fueron acarreados gratis en transporte contratado por la central y no descuidaron su trabajo ni perdieron jornales porque —me sospecho— hace tiempo que solo "trabajan" en las manifestaciones.

¿Cómo alguien puede decir que los autoconvocados están terminados si la Presidencia les dedica una cadena nacional de radio y televisión y el Secretario de la Presidencia cree que han influido nada menos que en el texto de la carta pastoral de los obispos?

La fuerza y durabilidad de este movimiento está en que dieron en el blanco de situaciones, problemas y hartazgos reales del Uruguay de hoy. No son exclusivamente un movimiento de reivindicación de la actividad (y la vida) rural: son bastante más. Son reclamo de otro tipo de sociedad y de otro estado. Dijeron en su proclama: "últimamente nos han tildado de ineficientes, pero jamás se nos ha hablado de la ineficiencia de los entes autónomos ni de sus administradores". Y agregan: "Hay un Uruguay que quiere y tiene la capacidad de producir, pero topa con los precios de electricidad y combustible más altos de la región", "un estado insaciable aborta cualquier posibilidad de competir en igualdad de condiciones con nuestros vecinos".

No instan a recortar ningún programa social (como insinúan con mala fe sus detractores) sino cortar el despilfarro. Quieren "un estado fuerte pero austero, incluidas las intendencias que también son grandes responsables". Reclaman un Uruguay integrado, por eso dicen: "se nos va el interior, se nos desarma el país". Rechazan la lucha de clases como mecanismo de progreso de la sociedad. "Para que existan nuevas fuentes de trabajo tiene que haber empresas y emprendimientos que las requieran. La mayoría de las empresas (97%) son unipersonales, micro o pequeñas empresas. Solo 3% son grandes, pero todas las exoneraciones y apoyos oficiales van a los grandes: hay una cartelización de la agroindustria y concentración y extranjerización de la tierra".

El movimiento de los autoconvocados va a seguir fuerte mientras se mantenga fiel a ese discurso (que le da unidad y proyección). Se va a debilitar si permite que el gobierno y los operadores del gobierno lo achiquen a un mero reclamo para bajar los precios de la UTE o del gasoil. También se debilitaría si accede a acciones disruptivas que a veces se insinúan en su seno (corte de rutas u otras agresiones a terceros). Eso le haría perder la amplitud del respeto que han concitado y sería una claudicación de su proclama. La vigencia y continuidad del movimiento está en su naturaleza apartidaria, valiente y lúcida para denunciar y proponer sobre la situación del país.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos

º