Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Anticipar con puntería

Reaparece en forma periódica por el escenario político nacional una propuesta o invitación para que los partidos que componen la oposición se junten para acordar sobre los cinco o seis asuntos primordiales que enfrenta el país.

Estos serían, según dicen, la seguridad, la salud, la educación, la vivienda y el empleo.

Indican que es indispensable hacerlo ya que el futuro gobierno será un gobierno de coalición y, además, habría que hacerlo ahora, antes de la campaña electoral. Se han manifestado en este sentido tanto el senador Larrañaga, conductor de Alianza, como el senador Mieres del Partido Independiente y el senador Bordaberry del Partido Colorado.

Soy bastante escéptico; no tanto de que se llegue a ese acuerdo sino más bien y sobre todo de que tal acuerdo sea útil o pertinente. Reconozco que la opinión pública del Uruguay tiene predisposición favorable hacia los acuerdos políticos (así como un gran fastidio por las rencillas menores que ve con frecuencia en ese ámbito). Pero este planteo de gran acuerdo en vistas al próximo período de gobierno (que se teje sobre el anticipo —que comparto— de que el próximo gobierno no sea del Frente) desconoce algunos datos básicos; en política hay que tomar en cuenta la realidad (y demostrar palmariamente que se la ha tomado así).

Plantear que la urgencia de acordar refiera a los manidos cinco o seis temas de fondo me genera no solo escepticismo sino alarma porque la realidad que avizoro es otra y, consecuentemente, los acuerdos que los propulsores de esta iniciativa deberían tener en cuenta son, a mi juicio, muy otros.

Si se quiere hablar en serio, los impulsores de esta iniciativa (y los que la ven con buenos ojos) tendrían que prepararse para decir juntos qué van a hacer en cuanto a reforma del estado. Qué van a hacer con el Pit-Cnt. Qué van a hacer con el BPS fundido y la ley que dejó Mujica que habilita a jubilarse solo en base a testimonios. Qué van a hacer con ASSE. Qué van a hacer con las empresas del estado monopólicas. Esto para empezar.

Pero el problema más grande, la dificultad más peliaguda que se abrirá para el Uruguay del próximo período de gobierno y sobre la cual, esa sí, tienen que pensar desde ya los Partidos de la oposición, es ¿qué tipo de relación van a entablar esos partidos coaligados con el Frente Amplio, dolido y furioso por su derrota, pero que seguirá siendo no solo la bancada más grande y el Partido político más numeroso sino el espejo donde un día se miró medio país?

La situación del país en el próximo período de gobierno va a ser delicada por varios motivos económicos, culturales e internacionales. Pero la más delicada tarea que habrá que enfrentar el país es diseñar una convivencia civilizada sobre una sociedad fracturada. Esa será tarea del Partido que eventualmente gane las próximas elecciones, de los Partidos que integren la eventual coalición de gobierno y también, necesariamente, del aporte de los dirigentes y militantes frentistas que demuestren, sobreponiéndose a todo, un sentido patriótico.

Este es el asunto más grave, serio y acuciante que tiene por delante la República, no los manidos cinco o seis temas habitualmente invocados. Lo delicado es el necesario manejo simultáneo de un mensaje tajante sobre los desastres cometidos por el Frente Amplio y, a la vez, con propuestas que cuiden de no dejarlo afuera (porque no se puede dejar afuera a medio país). De esto abundaremos más adelante.

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