Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Abriendo camino

La semana pasada el Directorio del Partido Nacional hizo suyo y aprobó un documento importante. Se trata de lo que podría denominarse el territorio común de coincidencia de todos los sectores que actualmente componen el Partido.

Este documento, que abarca con amplitud la realidad nacional, no es un programa de gobierno sino algo previo. Cada uno de los sectores que componen el Partido tiene características y modalidades específicas, propias y legítimas: esas no figuran en este documento. Lo que sí contiene el documento es aquello en lo cual todos están de acuerdo.

Un candidato a la Presidencia —el que sea— tiene como objetivo hacer un buen gobierno. En cambio un Partido, sobre todo un Partido histórico como el Partido Nacional, tiene como objetivo permanente hacer un buen país, incidir para que el país sea mejor país.

Los partidos políticos serios cuentan con equipos de técnicos que asesoran en diferentes áreas y tareas. En el documento de referencia trabajaron técnicos de todos los sectores partidarios y entregaron el resultado de su trabajo al Directorio, es decir, a la autoridad política. La contribución de los técnicos es dibujar el perímetro —estudiado, fundamen-tado— de lo técnicamente factible en cada área. Pero quien toma las decisiones en todas las áreas es el dirigente políti-co (precisamente porque se trata de opciones políticas). Los problemas de la sociedad (problemas de vivienda, de salud pública, de instrucción pública, de marco laboral y demás) no tienen una única solución o un único abordaje (ni siquiera desde el punto de vista técnico).

Los técnicos despliegan un perímetro de posibilidades con una descripción de las consecuencias posibles si se toma un camino u otro; sobre ese panorama son los dirigentes políticos quienes eligen los rumbos del Partido y comprometen en ello el futuro del país y su propio futuro político personal. El Partido Nacional se precia de contar con un calificado y numeroso elenco de técnicos, que le aportan insumos necesarios para diseñar políticas, pero sobre todo se precia de tener un excelente elenco de dirigentes políticos —informado y dedicado— para marcar rumbos y proponer tareas a este Uruguay maltrecho (que anda a los tumbos por mala gestión pero sobre todo por causa de malas decisiones políticas).

El primer destinatario de estas bases generales es, como se ha dicho, el propio Partido Nacional. Pero, en una segunda instancia, el destinatario de ese material son otros partidos políticos, aquellos que presumiblemente serán requeridos para integrar una eventual coalición de gobierno. También pensando en ese destinatario se redactó el documento y por eso se le dio la amplitud y generalidad que tiene. Más allá del texto o contenido literal del documento, es un símbolo de apertura y, por eso, un hecho político en sí mismo. Una de las características de ese Uruguay que el Partido Nacional quiere construir es la de articulación entre todos los actores políticos, dejando explícitamente atrás los funcionamientos autosuficientes y excluyentes recientemente instalados. Se trata de una posición de principios y, además, de sano realismo político.

Pero, finalmente, este documento es también palabra dirigida a quien es el interlocutor básico y permanente del Partido Nacional: está dirigido al Uruguay todo, en términos claros y francos, pero que no ofenden los oídos de nadie.

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