Jorge Grünberg
Jorge Grünberg

Las universidades

En las últimas semanas tuve ocasión de escuchar personalmente junto a mis colegas rectores, las propuestas y proyectos sobre educación universitaria de los candidatos a la presidencia de los principales partidos políticos. Considerando que la educación universitaria, la investigación y la innovación son esenciales para el desarrollo de nuestro país es de importancia conocer sus visiones al respecto.

En estas reuniones pudimos apreciar una genuina preocupación de todos los partidos por el tema universitario. Esto es importante porque más allá de la necesidad de una mejora integral de todos los niveles de la educación, la educación universitaria y de postgrado es la que permitirá al país competir en la sociedad del conocimiento. De las propuestas de los candidatos y sus equipos asesores aparecen algunas coincidencias auspiciosas pero también, en mi opinión, algunos faltantes importantes.

Como elemento positivo encontré coincidencias relevantes que hubieran sido impensable

En las últimas semanas tuve ocasión de escuchar personalmente junto a mis colegas rectores, las propuestas y proyectos sobre educación universitaria de los candidatos a la presidencia de los principales partidos políticos. Considerando que la educación universitaria, la investigación y la innovación son esenciales para el desarrollo de nuestro país es de importancia conocer sus visiones al respecto.

En estas reuniones pudimos apreciar una genuina preocupación de todos los partidos por el tema universitario. Esto es importante porque más allá de la necesidad de una mejora integral de todos los niveles de la educación, la educación universitaria y de postgrado es la que permitirá al país competir en la sociedad del conocimiento. De las propuestas de los candidatos y sus equipos asesores aparecen algunas coincidencias auspiciosas pero también, en mi opinión, algunos faltantes importantes.

Como elemento positivo encontré coincidencias relevantes que hubieran sido impensables hace algunos años. Una de ellas es la conveniencia estratégica de organizar la educación superior como un sistema racional, distribuyendo los recursos académicos y tecnológicos en el país, articulando en forma colaborativa y complementaria los servicios de universidades públicas y privadas, compartiendo recursos (por ej. bibliotecas o laboratorios de investigación) y evitando la duplicación de servicios. En otras palabras evitar la multiplicidad de servicios en lugares cuyas demografías no permiten la sostenibilidad de múltiples centros educativos de calidad. Para cada localidad o región del país se harían concursos de proyectos y las instituciones o conjuntos de instituciones con las mejores propuestas se encargarían de implementarlas en esas zonas en forma coordinada y evaluada en el marco de un sistema nacional.

Estas propuestas incluyen becas a estudiantes de escasos ingresos para financiar sus estudios en la institución que elijan, sea pública o privada y en cualquier punto del país. Políticas de este tipo que parecen apoyadas por todos los partidos podrían genuinamente ampliar y diversificar las oportunidades de acceder a la educación superior de todos los uruguayos, en especial los que viven afuera de Montevideo. Culturalmente, esta apertura a articular ofertas académicas y tecnológicas, públicas y privadas, es una de las visiones más prometedoras para los próximos años si logra trasladarse de los programas a la realidad.

También existe coincidencia entre los candidatos en fortalecer el funcionamiento de la Agencia Nacional para la Investigación y la Innovación (ANII) y aumentar el presupuesto para la investigación, la ciencia y la tecnología, así como fortalecer las becas para realizar postgrados y las carreras para investigadores. Si bien las formulaciones de estas propuestas fueron muy generales, la coincidencia conceptual es importante y refleja una visión de país de futuro alentadora. Sin embargo, al comienzo del actual período de gobierno también se expresaron coincidencias y acuerdos sobre política educativa que luego no pudieron ser plasmadas en la práctica. Es de esperar que cinco años después, la madurez de nuestra sociedad permita que estas coincidencias se trasladen efectivamente a la práctica en busca del bien común.

Existen en mi opinión algunos faltantes en las propuestas sobre educación universitaria de todos los partidos. Una de las más importantes es la conexión entre la investigación y la modernización del país. No alcanza con aumentar los presupuestos educativos ni los de investigación para lograr que el país se modernice. Deben crearse más emprendimientos innovadores que puedan transformarse en empresas competitivas internacionalmente en sectores intensivos en conocimiento, capaces de agregar mayor valor a la producción nacional y de reducir la dependencia que significa la exportación de commodities.

Por razones culturales, educativas y de políticas económicas históricas este es uno de los grandes obstáculos para el desarrollo en nuestro país. Promover actitudes emprendedoras y de mayor aceptación del cambio requerirá cambios culturales y educativos de mediano plazo comenzando desde edades tempranas. Sobre eso existen pocas propuestas o proyectos. Los aumentos de presupuesto y las mejoras de institucionalidad deben complementarse con enfoques educativos que valoren la educación tecnológica, la actitud emprendedora, el dominio de idiomas extranjeros y la generación de postgrados en una escala mucho mayor que la actual tanto adentro como afuera del país.

También deben complementarse con una orientación abierta al mundo de nuestra sociedad en lo cultural y en lo económico como parte de una estrategia de posicionar al país como productor de conocimiento frente al mundo. En este marco serán necesarias políticas que estimulen a las empresas a invertir en investigación aplicada e innovación y acercar a los investigadores a trabajar más cerca de las mismas y sus necesidades. Cerrar la brecha entre el sistema académico y el productivo y lograr una sinergia para agregar valor a la producción nacional con mayores contenidos de conocimiento es una tarea imprescindible para diversificar la matriz productiva nacional. Sería importante conocer estrategias de los distintos partidos para estos cambios trascendentes que requieren compromisos políticos, institucionales y económicos de largo plazo.

En conclusión, a pesar de algunos faltantes importantes, existen coincidencias auspiciosas en cuanto a la visión política sobre la importancia y el futuro del sistema universitario. Es de esperar que estas coincidencias de campaña se transformen en proyectos de gobierno y de Estado.

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