Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Los trayectos elegidos

Son claras las señales que explican el crecimiento del valor agregado y de la productividad en las empresas y los países exitosos. Las actividades mas competitivas y de mayor productividad, se apoyan en la producción de intangibles: conocimientos, innovaciones, marcas, patentes, capacidad para implementar estrategias empresariales.

Son claras las señales que explican el crecimiento del valor agregado y de la productividad en las empresas y los países exitosos. Las actividades mas competitivas y de mayor productividad, se apoyan en la producción de intangibles: conocimientos, innovaciones, marcas, patentes, capacidad para implementar estrategias empresariales.

Una agroindustria es capaz de imponer condiciones de comercialización sobre mil almacenes de barrio, ejerciendo su liderazgo comercial. Sin embargo, una cadena de supermercados, puede hacer arrodillar a mil agroindustrias. No importa de qué producto se trate, la competencia conduce a afilar el poder de mercado como concepto estratégico. Algunas de las multinacionales mas exitosas, se dedican a producir papas fritas, hamburguesas o galletas que se pueden elaborar en cualquier hogar. Se basan en el conocimiento, la experiencia, la aptitud innovadora, la claridad estratégica y la escala de operaciones.

Es mas importante el desarrollo de un gen que otorgue resistencia a una plaga que millones de hás sembradas. El éxito colosal de la agricultura de EEUU es el resultado de la coincidencia de los agricultores con los proveedores de máquinas, agroquímicos, logística o biotecnología. Asimismo, para la mayoría de los alimentos, es mas importante el valor agregado desde la portera hasta el consumidor que el largo camino, lleno de incertidumbres de los procesos productivos a cielo abierto en el campo.

Hace poco tiempo, las fábricas de automóviles, la minería o los carburantes ocupaban los primeros lugares del ranking de las empresas mas grandes del planeta. Hoy, Google y Apple compiten por el primer puesto y los automóviles y electrodoméstico son casi commodities. Las empresas más competitivas y los negocios de mayor crecimiento, no son los que simplemente responden a demandas, sino aquellos capaces de crear permanentemente nuevas necesidades.

Nuestros productos competitivos son principalmente alimentos que aprovechan en una mínima proporción las oportunidades de agregar valor a través de la cadena de abastecimiento de bienes y servicios al campo. Tampoco a través de la cadena de valor comercial que se establece entre la portera y el consumidor. Sólo excepcionalmente nuestros productos llegan identificados al consumidor final, de manera de crear fidelidad hacia el proveedor. En otras palabras, somos débiles en las etapas que en el mundo de hoy demuestran la mayor capacidad para crear valor. Esencialmente nos centramos en las etapas de mayor riesgo y dejamos para otros las etapas que aseguran la mayor remuneración.

Asimismo, estas últimas son las que requieren las mayores escalas, las mayores capacidades humanas y la mayor capacidad de innovación. Nuestra productividad es de alrededor de la tercera parte de la que alcanzan los países avanzados, los cuales se posicionan en los segmentos productivos de mayor competitividad. Nuestras estrategias macroeconómicas, el sistema de incentivos, el desaliento hacia las capacidades emprendedoras, el deslumbramiento por las empresas extranjeras crean a largo plazo estos rezagos. Será difícil acercarse, si se insiste con estrategias como las que sustentan Alas U, Agolán, ALUR o Paylana. Es malo aplaudir al compararse con los peores cuando hasta hace un par de generaciones estábamos entre los mejores.

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