Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Un teorema difícil de resolver

En muy pocos días, hemos apreciado algunos destellos acerca de cómo serán las intervenciones de la política sobre la macroeconomía.
Durante el último año se ha precipitado el derrumbe de los precios de las materias primas, algo largamente pronosticado. Primero lo hicieron los alimentos y minerales y desde hace semanas ha tenido lugar una caída excepcional del petróleo. Probablemente esta sea la señal mas expresiva del epílogo de una época iniciada a principios del siglo.

En muy pocos días, hemos apreciado algunos destellos acerca de cómo serán las intervenciones de la política sobre la macroeconomía.
Durante el último año se ha precipitado el derrumbe de los precios de las materias primas, algo largamente pronosticado. Primero lo hicieron los alimentos y minerales y desde hace semanas ha tenido lugar una caída excepcional del petróleo. Probablemente esta sea la señal mas expresiva del epílogo de una época iniciada a principios del siglo.

El ciclo que finaliza ha sido mas prolongado y con la presencia de picos mas pronunciados de lo habitual e incluyendo a la mayoría de los minerales, alimentos y fuentes energéticas. En Latinoamérica, las materias primas determinaron una notable captura de riqueza. Sin embargo, a medida que los precios bajaron, en la mayoría de los países resurgieron debilidades centenarias. Venezuela o Argentina, son los ejemplos mas mediáticos aunque los síntomas atenuados son generalizados. Nuestro país no está en el fondo de la tabla. Lo malo es compararse con los repetidores.

Tres cuartos del valor de nuestras exportaciones provienen del agro y esa proporción ha venido aumentando. Durante mas de 10 años se sostuvo un activo proceso de innovación e incorporación de nuevos modelos de organización y gestión. Se crearon infinidad de nuevas empresas, la mayoría Pymes que producen insumos y servicios para las cadenas de valor mejorando además la coordinación entre eslabones y la eficiencia. Fue mas importante el valor agregado, el empleo y las remuneraciones que se originaron a partir del suministro de bienes y servicios para la agricultura que el valor generado en las propias chacras. Es el capital humano mas valioso que se ha creado en el país en una década. Sin embargo, en los últimos 4 años el PIB agropecuario se ha desacelerado fuertemente creciendo apenas por encima del 1% anual.

En estas semanas sube el valor del dólar frente a la mayoría de las monedas neutralizando parcialmente la caída de las materias primas. En los países mas serios, bajan los precios, pero también lo hacen los costos. En nuestro país, los costos continúan aumentando como consecuencia de la indexación y del déficit pasado. Enfrentaremos una producción agropecuaria disminuida acompañada de menores precios y mayores costos. Es el preámbulo de quiebras, endeudamiento, recorte de inversiones, desempleo y destrucción de un capital humano estratégico. De manera silenciosa, estas amenazas se están gestando en el campo, lejos de la ciudad vieja y del palacio legislativo.

Cuando la economía crece, la recaudación fiscal crece mas que el producto y viceversa. Cuando se desacelera el producto, se contraen las principales fuentes de recaudación: el consumo y las rentas. Si se recauda menos pero el estado tiene mas necesidades para reducir el déficit y cumplir promesas, se agudizará el estrangulamiento del sector privado cuando debe enfrentar contingencias mas complicadas. Difícil mejorar la competitividad, sostener exportaciones, inversión y empleo. Un teorema complejo. ¿El crecimiento habrá sido solamente una burbuja?
En este contexto, se sube el costo de la energía, el costo mas importante de la agricultura. El problema hay que resolverlo hoy, pero se originó en malas decisiones del pasado las que no fueron capaces de prever que los ciclos de las materias primas siempre llegan. La preferencia procíclica dejó al país con pocas opciones.

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