Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

El valor de la productividad

A falta de una matriz productiva diversificada y competitiva, el comercio exterior del país depende críticamente de los granos, la carne, la leche y la madera. Nuestra balanza de pagos es muy dependiente de los precios y de la producción rural, magnitudes que a su vez están muy relacionadas entre sí. Mejores precios atraen inversiones, generan empleo y exportaciones.

A falta de una matriz productiva diversificada y competitiva, el comercio exterior del país depende críticamente de los granos, la carne, la leche y la madera. Nuestra balanza de pagos es muy dependiente de los precios y de la producción rural, magnitudes que a su vez están muy relacionadas entre sí. Mejores precios atraen inversiones, generan empleo y exportaciones.

Los precios han bajado y lo han hecho la producción y las exportaciones poniendo marcha atrás en muchos logros sociales y económicos.
El comportamiento de los precios de exportación depende de dos conjuntos principales de factores. Por un lado, los más conocidos y divulgados, explicados por la evolución de la oferta y la demanda. Los precios de los alimentos se asocian a una oferta volátil que enfrenta una demanda más estable.

Por otro lado, existen componentes de políticas -especialmente macroeconómicas y comerciales- aplicadas por los países más influyentes en el mercado, las cuales alteran las bases del comercio. Especialmente políticas monetarias, tasas de interés, paridades cambiarias, políticas comerciales y fiscales. La globalización ha contribuido a que estas explicaciones tengan alcances más generalizados. Afortunadamente los mercados se han ampliado y son más abiertos, aunque nuestras políticas se han negado a acuerdos comerciales.

Durante los últimos tres años se han presentado modificaciones fuertes que alterarán las tendencias de mediano plazo de nuestras exportaciones. Desde el año pasado se han combinado las principales causas de debilitamiento de los precios. Se ha sumado, por un lado, la presencia de aumentos de oferta por encima de la demanda, con la consiguiente reducción de precios y por otro lado el fortalecimiento de la economía de EEUU ha motivado la valorización del dólar, la elevación de la tasa de interés y la pérdida de valor de las materias primas. Ambos efectos determinaron que los precios de exportación hayan caído fuertemente, lo cual ha causado una contracción de la producción exportable. Menor producción a menores precios.

Lo que se debe esperar del contexto mundial es una moderación de la oferta ante la caída de la rentabilidad que se ha generalizado entre los productores del mundo. La misma favorecerá un moderado fortalecimiento de los precios. Sin embargo, aunque con menor vigor al previsto, las tendencias macroeconómicas mundiales continuarán poniendo un freno a la elevación de los precios primarios. Los factores de mercado operarían a favor, pero las tendencias macroeconómicas mundiales lo harán en contra. Los precios de nuestras exportaciones serán mejores que los de 2016 pero no llegarán a los niveles 2011/13.

La continuidad del crecimiento y su intensidad dependerán de la adecuación de las políticas a la nueva coyuntura, especialmente favoreciendo la competitividad exigida por los menores precios. Los errores del gobierno anterior que se continúan en la actualidad son fatales. Las tarifas públicas, las cargas fiscales, el déficit, la inflación, la formación de capital humano, la infraestructura, el derroche, la amenaza del atraso cambiario y la cuasicorrupción endémica. Con menores precios la clave está en la productividad. Las políticas públicas poniendo el énfasis en una estrategia de distribución que no es sostenible, penalizan la única alternativa de mejorar la distribución a través de la mejora de la calidad del empleo.

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