Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

La presión de los hechos

Existen transacciones caracterizadas por una elevada volatilidad, originada en variaciones no previstas tanto en cantidades como en precios. Son mercados en los cuales la información sobre los parámetros del negocio es incompleta, lo que genera incertidumbre. La misma es un desaliento para las inversiones y el crecimiento.

Existen transacciones caracterizadas por una elevada volatilidad, originada en variaciones no previstas tanto en cantidades como en precios. Son mercados en los cuales la información sobre los parámetros del negocio es incompleta, lo que genera incertidumbre. La misma es un desaliento para las inversiones y el crecimiento.

Existen gradientes que caracterizan a los mercados desde un extremo de información muy imperfecta y alta volatilidad, hasta el extremo de negocios que cuentan con información muy precisa y comportamientos seguros y previsibles. La volatilidad, da lugar a movimientos de reparto del ingreso, el cual oscila entre los actores que operan en una cadena. Las acciones en la bolsa, los productos agrícolas sometidos al clima y a fases de excedente o escasez, los bienes escasamente diferenciados en cuyos mercados es fácil entrar y salir, son algunos ejemplos. Los bienes manufacturados con alta cuota de innovación y protegidos por marcas, patentes, arraigo en los consumidores, certificaciones y garantías son mas estables y previsibles.

Los productores de bienes y servicios que se distinguen por su capacidad competitiva basan sus estrategias en la certidumbre, conformando mercados estables. Para ello crean las reglas de juego que permitirán mejorar los resultados de las inversiones. Son reglas que permiten distanciarse de la competencia con productos no específicos. En muchos casos, intervienen en cadenas volátiles pero se reservan espacios protegidos debido —generalmente— a la capacidad para innovar y diferenciarse. Las semillas, los agroquímicos o la maquinaria son eslabones que operan en cadenas agrícolas volátiles pero que preservan una barrera de estabilidad explicada por la innovación.
Asimismo los países institucionalmente más avanzados, aun en cadenas y eslabones de alta volatilidad, organizan seguros, mercados futuros y una diversidad de apoyos orientados a bajar el riesgo en ambientes de incertidumbre.

Las consecuencias del mal funcionamiento de la cadena cárnica vernácula, han vuelto a ocupar el primer plano. A pesar de ser sucesos repetidos a lo largo de mas de un siglo, no se han encontrado soluciones confortables. Lo que hoy inquieta, comenzó a gestarse hace muchos meses. La incertidumbre predominante en nuestra ganadería, provoca variaciones de la oferta y de los precios como los que presenciamos. Los mismos crean oportunidades para que los distintos actores de la cadena modifiquen su poder de negociación, el cual ahora pasa de los ganaderos a los frigoríficos. Los desencuentros entre oferta y demanda entre eslabones son la explicación de la volatilidad que se repite cada vez con algún matiz diferente. Algunas veces se explica por la demanda, otras por los precios, otras por el clima y otras por las políticas.

Nuestra ganadería no ha diseñado reglas de juego que le permitan manejar la incertidumbre. Las mismas se basarían en reglas que mejoren el alineamiento y coordinación entre eslabones como ocurre en las cadenas que funcionan con mayor armonía. Aunque los gobernantes deben prometer, no se progresa demasiado inventando soluciones bajo la presión de los hechos. La explicación no debe ponerse en la gente, sino en las reglas bajo las cuales opera el mercado. Modificarlas, es un asunto que debe enfocarse hacia especificaciones de calidad y acceso a mercados diferenciados. Es un empeño de largo plazo pero también los árboles lo son y algún día hay que plantarlos.

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