Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Las oscilaciones del péndulo

Las condiciones económicas globales han venido cambiando lenta pero persistentemente en los últimos cinco años, favoreciendo el inicio de una nueva oscilación del péndulo que está modificando fuertemente a las economías menos afortunadas del planeta.

Como siempre ocurre, las modificaciones del contexto global tienen diferentes consecuencias en función de la pericia con la cual se lleva a cabo el ajuste a las nuevas condiciones. Las sociedades con mayores capacidades para estabilizar el funcionamiento de las economías y de las sociedades son aquellas con mayor capacidad institucional. Esto implica que son capaces de imponer reglas de juego estrictas, aunque amigables con el ciudadano. Leyes, disposiciones y sistemas de control silenciosos aunque efectivos. Por el contrario, y desafortunadamente, son también las sociedades con mayor propensión a proclamar las instituciones las que menos rigor ponen en el asunto y donde la dialéctica desborda.

A medida que las condiciones se hacen más severas, van apareciendo nuevos síntomas del deterioro. Así ocurrió en Europa y América del Norte y hoy se manifiesta en nuestra región y en nuestro país. En el trayecto nos vimos afectados por escalones de cierta gravedad cuyos efectos se han ido acumulando y se han ido manifestando a lo largo de plazos extendidos. La caída de los precios de nuestros productos exportables afectó el empleo y los ingresos de una mayoría de la población de la agroindustria, y golpeó más duro a los empleos de menor calificación. A la caída de los productos exportables, se sumó la finalización de las inversiones en las industrias forestales por un lado y de los aerogeneradores eléctricos por otro. La aceleración del crecimiento se manifestó por el aumento de las exportaciones motivadas por el mejoramiento de los precios, por las inversiones en plantas celulósicas y eléctricas, y por los innumerables efectos multiplicadores que estos sectores motivaron. Cuando las condiciones cambiaron el efecto se registró en el sentido inverso. La desaceleración y las repercusiones de esta desaceleración se manifestaron en la pérdida de los efectos potenciadores que se manifiestan hoy con mayor intensidad. Habría que agregar que en la medida que el Estado fue presionando sobre su recaudación, se sumó otro factor de desaceleración que sigue presionando a la baja la economía y el empleo.

Ahora sumamos varias causas de desaceleración, varias de encarecimiento, de pérdidas de multiplicadores, el aumento de las tasas de interés y muy especialmente en la coyuntura, los efectos de la sequía que han afectado a los cultivos de verano, la lechería, la granja y varios etcéteras.

Los efectos se hacen notar en múltiples hechos: la rebelión de quienes ven los resultados de tantos años de oportunidades perdidas, la vergüenza de los detalles de la corrupción y la pérdida de compostura de quienes más deberían respetar la tranquilidad. El sistema político se hunde y también lo hace el partido de gobierno. Es tiempo de repasar las maneras de enfrentar los problemas.

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