Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

El Banco Mundial

El Banco Mundial presentó en Montevideo un trabajo de alcance latinoamericano denominado: El ciclo de las commodities: espejismos y dilemas.

El Banco Mundial presentó en Montevideo un trabajo de alcance latinoamericano denominado: El ciclo de las commodities: espejismos y dilemas.

En el mismo intenta -con las dificultades que el emprendimiento implica- aproximar una teoría acerca de la relojería que caracteriza a la manera que los precios van afectando las distintas variables económicas: la productividad, el ahorro, la inversión, la demanda interna, el estado. Todos los países, son fuertes exportadores de materias primas aunque las tendencias no son idénticas. Cada uno tiene su propia estructura social y sus políticas aunque estas están cada vez más fuertemente modeladas por el asesoramiento del propio BM o del FMI y cada vez se parecen más entre sí. Antes el alineamiento era a través de las guerras por las cartas de intención, ahora es en medio de la cordialidad y los halagos. Los países han dejado en las manos del BM y del FMI la investigación sistemática y permanente en materia de políticas y estrategias económicas.

El comportamiento cíclico de los precios de las materias primas trae como resultado un comportamiento cíclico de las economías. A lo largo de más de un siglo, nuestro país ha sido víctima de esta volatilidad. Habitualmente las consecuencias han terminado en crisis más graves que la que atravesamos ahora. Hay que decir que junto al resto de los países del continente hemos aprendido que el déficit fiscal tiene límites entre otras cosas porque se debe saldar con endeudamiento o con emisión y aprendimos a respetar esos instrumentos. También aprendimos los efectos de la pérdida de confianza en la moneda, de las devaluaciones exorbitantes. Aunque a menudo con malos resultados le tememos a la inflación y a sus consecuencias sobre la inversión y el crecimiento. Tampoco escaparon a nuestras rutinas las quiebras bancarias, los atrasos cambiarios y los populismos y despilfarros. Muchas cosas fueron mejorando pero más lentamente de lo conveniente a pesar de haber aprendido mucho acerca de las inconveniencias del comportamiento procíclico.

Se nos dice que es el momento para profundizar las reformas y que pague el capital. Que se trata de la política y no de la economía. Se puede anticipar que el capital va a operar en función del riesgo que corre y que tratará de evitar. La mayoría de los empleos son remunerados de acuerdo a su productividad y se sabe que salarios desalineados de la productividad causan desempleo. Las reformas profundizadas son para los funcionarios públicos y otros bolsones que funcionan bajo una cobertura privilegiada. De a poco está ganando la política y cada vez queda más lejos la reactivación económica.

Los precios de los alimentos han atravesado un período excepcional. Los pronósticos nos hablan de un futuro con precios mejores que los actuales pero lejos de los del período pasado. Durante aquellos años, los precios de las exportaciones hicieron subir generalizadamente las remuneraciones por encima de las que serán posibles en el futuro. Si no se moderan los costos y/o se eleva la productividad no subirán las inversiones ni el empleo, ni las remuneraciones, ni las exportaciones, ni se equilibrará el presupuesto, ni bajará la inflación, a la vez que aumentará la pobreza. En lugar de caminar hacia la reactivación vamos a emular el desgobierno precedente.

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