Javier García
Javier García

Vázquez y Guaidó

Son colegas, la misma jerarquía, lo diferente son las circunstancias y las formas que los hicieron llegar a la presidencia de sus países.

El nuestro en elección directa, el venezolano por disposición constitucional ante la usurpación del poder de Maduro que organizó elecciones fraudulentas y encarceló a sus adversarios. Los dos tienen el respaldo de sus respectivas constituciones: incluso el caribeño, el de una carta magna hecha a la medida de los gorilas de allí, con ánimo perpetuo, contra la cual luchó. Paradoja.

Guaidó reconoce a Váz-quez, este no hace lo mismo con su par. ¿Por qué? Hoy sábado cientos de miles de venezolanos saldrán a la calle a pedir el cese de la tiranía encaramada en los dólares provenientes del narcotráfico y los cárteles de la droga que corrompen a las cúpulas militares y el gobierno usurpador. Pedirán paz y libertad a su pueblo, otrora rico y próspero, a partir de la naturaleza que los proveyó de petróleo. Quizás el gran problema haya sido ser tan ricos y que gobernantes ladrones hayan montado, a partir de esa riqueza, una farsa ideológica llamada “socialismo del siglo XXI” con la cual se llenaron de dinero y corrompieron adentro y afuera de su tierra. Repartieron valijas y negocios que llegaron hasta aquí, con lo cual armaron un tinglado que dura hasta hoy.

El “socialismo del siglo XXI” deja a un pueblo con hambre, lastimado, sin libertad, sin salud y sufriente. Como todos los socialismos de todos los siglos han hecho. Este no iba a ser la excepción. Los socialistas de aquí hablan mucho de allí, pero ninguno se va a Venezuela a hacer cola en un supermercado para comprar un rollo de papel higiénico y a comer salteado.

No veo mucha brigada solidaria organizada por el FA para ir a Venezuela. Una cosa es hablar del “socialismo del siglo XXI”, otra es padecerlo en el siglo XXI.Guaidó es un joven presidente llegado allí por las circunstancias dichas, que con sus 36 años está forjando historia.

Se abrazó a su pueblo, lo interpretó y se puso al frente de la lucha por la libertad. No tendrá el poder real, ese está en manos del dictador, pero representa la voluntad de su pueblo. Lo otro es cuestión de tiempo. Vázquez tiene todo para interpretar a nuestro pueblo, pero eligió abrazarse al régimen perverso de Maduro. Pudo seguir la más rica historia Oriental de defensa de la ley y los derechos humanos, pero eligió estar del lado de quienes los violan. Vázquez optó por el silencio cómplice, se justifica diciendo que entre la guerra y la paz eligió esta. No sé qué paz, no debe ser la que llevó a ser asesinados a cientos de jóvenes venezolanos en las calles por las fuerzas brutas de Maduro. Tampoco la paz de millones de venezolanos que debieron irse de su patria con lo puesto y dejando casas y familias. Tampoco la paz de aquellos que mueren en un hospital por falta de medicamentos básicos. Vázquez optó por otra cosa que es el silencio cómplice y conveniente.

Guaidó eligió la libertad de su pueblo y obtuvo el respaldo unánime de las democracias del mundo de todo signo. Vázquez eligió la sombra y la compañía de lo peor, y nos aisló. Guaidó está arropado por su pueblo y por aquellos que saben que la paz de aquel país pasa por la democracia.

El joven presidente venezolano honró la historia y la lucha de Simón Bolívar; el nuestro, lamentablemente, no lo hizo con la de nuestro prócer Artigas.

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