Javier García
Javier García

Todos con Bonomi

¿El fracaso en seguridad es de Bonomi? No, es de él y de todo el FA. Bonomi es Astori, es Mujica, es Vázquez, es Martínez, MPP, Asamblea Uruguay, socialistas, comunistas, y el resto.

Esto es importante tenerlo en claro hoy porque no va a faltar mucho para que empiecen a marcar distancia algunos que hoy lo abrazan. Por eso el proceso de "censura" iniciado es sobre los actos de "administración o de gobierno", como lo pide la Constitución. Y el gobierno es de todo el FA, no es por parcelas.

Se censura la política —inexistente— de seguridad. Es a todo un paquete de decisiones y de falta de ellas que nos llevaron a esto que hoy se vive entre nosotros. No hay que centrar todo en la figura del ministro, entre otras cosas porque no vale la pena, sino en quienes lo sostienen políticamente. Es obvio que por circunstancias de la historia reciente su designación al frente de la Policía no era lo más indicado.

El pasado nunca está definitivamente pisado cuando sus actores siguen activos y en vigencia política. Su autoridad estuvo siempre mellada, él nunca tuvo respeto por la Policía. Pero no es una vía de una sola mano. Sus declaraciones en momentos muy duros co-mo fueron los asesinatos de policías en las últimas semanas y meses, son prueba de ello. Él explica las muertes, no las condenó nunca. No le sale de adentro solidarizarse con sus funcionarios, no puede pedir entonces reciprocidad. Es una mala relación solo sujeta por la verticalidad.

Esto lo saben todos en el FA, y además viven en la mis-ma sociedad atormentada por la violencia que vivimos nosotros. Escuchan los mismos gritos de desesperación. ¿Son sordos? No, pero eligieron la "unidad" del FA. La díada gobernante en el ministerio del Interior tiene al presidente Váz-quez adentro, que en su máxima expresión nepótica no es responsable solo por haber nombrado a su hermano en un cargo dependiente de él directamente, sino por mantener- lo, es decir por partida doble.

Días atrás nos mandaban decenas de firmas de vecinos del Chuy clamando porque los defiendan ante la ola de violencia; en Colón y Lezica la semana pasada visitamos a comerciantes que se desahogaban con impotencia rendidos antes los robos. En la apacible Sarandí Grande lo mismo nos plantearon los vecinos, viven lo inimaginable para una ciudad otrora tranquila. En Salto la gente sale a la calle a manifestarse, y así no hay rincón que no esté harto de la violencia y de la incapacidad del gobierno.

Todo el Frente Amplio dijo (por boca del ministro en la interpelación) a todos nosotros que la cosa está bien. Que la política es un éxito, que quedan cosas por hacer pero no piensan cambiar nada. Lo que está interpelado es el Presidente de la República y todos sus ministros, los de seguridad, los del área social, los que debieron trabajar para incluir y hoy fracturaron a la sociedad de tal forma que hasta hay zonas enteras estigmatizadas por la violencia.

Tenemos un serio problema institucional en Uruguay de recorte de libertades, de desprotección de la sociedad, de falta de autoridad, de violación sistemática de los derechos humanos, de gatillo fácil de los chorros y las bandas que tiran y matan como si nada; de ejecuciones "extrajudiciales" donde se decide la vida y la muerte de decenas y decenas de personas. Esta crisis es responsabilidad de todo el FA, no hay entonces ni radicales ni moderados, todos son Bonomi.

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