Javier García
Javier García

Sumar a Montevideo

Pensar en un cambio de gobierno sin pensar en Montevideo es muy difícil. Por su importancia como capital administrativa y política, pero además por su peso demográfico.

Milito, como es notorio, en un partido medio peleado con las urbes. Alejado muchas veces de sus “códigos”, notoriamente más cómodo cuando transita el interior que los semáforos y las calles. El fenómeno es más profundo, porque este no es solo un tema de Montevideo, sino de las metrópolis en general, de las grandes ciudades. No hay muchas diferencias, por más que en el discurso parece que el centralismo es Montevideo contra todos, con la relación que ejerce Paysandú capital con su interior, o Durazno con el suyo. El centralismo se ejerce en tractos sucesivos.

Es muy difícil un proyecto político inclusivo y transformador sin un proyecto político para Montevideo. El FA va a cumplir 30 años de gobierno en la capital, un tercio de siglo. Y salvo porque no supimos construir una alternativa política y electoral, no se puede explicar la continuidad del FA en la Intendencia. A esta altura nadie medianamente objetivo puede discutir que el saldo es negativo. Que la ciudad es un espanto de mugre y basureros al aire libre. Que el sistema de transporte es malo y caro. Que tenemos una ciudad que salvo por el empuje privado en algunas zonas de buen contexto económico, en los barrios más populares el abandono y la desidia frentista están a la vista. En treinta años y con el volumen millonario de recursos volcados a la comuna por los montevideanos no se puede defender que el saldo es positivo. Gobierna una burocracia sin proyecto político.

Los partidos de la oposición hicimos un intento medio tironeado y de apurada con la “Concertación”. La opinión posterior, por causas que no importa analizar ahora, no fue buena. Yo creo, en contrario, que fue un éxito político porque logró el primer cambio político en 60 años con la conquista de dos municipios muy grandes que hoy son administrados por alcaldes del Partido Nacional. Un importante avance que no se hubiera logrado de otra forma.

Los partidos hoy en la oposición nos estamos preparando para acordar un futuro gobierno de coalición, o como se llame. El debate es sobre el mejor momento para acordar, si antes o después de octubre. Pero nadie duda que va a haber acuerdo. Deberíamos también empezar a hablar sobre un acuerdo para Montevideo. Primero porque es posible, y además porque es necesario. Porque un proyecto verdaderamente nacional debe incluir imprescindiblemente un proyecto metropolitano, que es más grande que solo la capital, pero que empieza por entender la lógica de la ciudad más poblada. Los servicios básicos no son tan básicos cuando no se pueden brindar. Los espacios públicos no lo son tanto cuando de noche son áreas gobernadas por la marginalidad y la droga. Una ciudad tan hermosa como Montevideo no puede ser una selva de inseguridad donde el miedo a caminarla nos impida disfrutarla y aprovecharla. Es el primer destino turístico a pesar de todo esto. Se imaginan lo que podría ser si se administra con modernidad, con limpieza, con agilidad, liberando sus espacios y sacándoselos a los que los tienen secuestrados.

Hay que incluir Montevideo en la agenda política, porque es posible y necesario. Una coalición de gobierno a nivel nacional genera el ambiente para hacer lo mismo en la capital. ¿Por qué no?

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