Javier García
Javier García

El síndrome yo no fui

El equipo económico de Mujica es responsable de los malos números de los que Vázquez se queja ahora, pero lo extraño es que ese equipo le advierte a Vázquez las malas noticias como si fueran otros, con cara de yo no fui. Mujica le contesta al actual presidente: no te quejes son los tuyos y los de Astori, si los números son malos vos también eres responsable. Él tampoco fue.

El equipo económico de Mujica es responsable de los malos números de los que Vázquez se queja ahora, pero lo extraño es que ese equipo le advierte a Vázquez las malas noticias como si fueran otros, con cara de yo no fui. Mujica le contesta al actual presidente: no te quejes son los tuyos y los de Astori, si los números son malos vos también eres responsable. Él tampoco fue.

La respuesta viene después que Vázquez sacara un decretazo amordazando al Fondes mujiquista, el de los subsidios opacos a fondo perdido y manifestara su preocupación sobre la economía. Yo no fui el del Fondes parece decir. Como en un ping-pong se tiran la pelota a paletazo limpio. Entonces Mujica agrega que quizás los números no den porque las promesas electorales de Tabaré Vázquez eran impagables. Es decir eran para la elección, un poco demagógicas, sugiere públicamente. El, Mujica, no fue el que las hizo, parece decirle. Arréglate y no te quejes, yo no fui el que prometí.

Días pasados la ministra de Educación María Julia Muñoz alertó que la promesa de Vázquez sobre el objetivo de que al 2020 el 100% de los menores de 17 años estuviera incluido en el sistema educativo y el 75% terminara secundaria, es impracticable. Estas dos metas fueron reiteradas por Vázquez desde la interna y descartadas por la ministra Muñoz ahora. Otra pequeña demagogia, parece ser. Ella no lo dijo, lo dijo el otro, ella no se hace cargo porque no fue. Fue Vázquez el candidato el que prometió, parece decir la ministra.

Se sumará en breve, apenas pasada la Semana Santa, el inicio del tratamiento parlamentario del Sistema Nacional de Cuidados. Una buena idea, que tiene alto costo.

Advertimos desde la oposición en la campaña electoral que su financiamiento podía significar dineros que no se iban a tener. Recientemente, algún economista serio afín al Frente Amplio, alertó que la única forma de poner en práctica esto era con una gradualidad tal, que iba a desinflar bastante la idea. De buque insignia del gobierno a pequeña embarcación a remo, parece que es su futuro.

Ahora con la cruda realidad de la administración diaria empiezan las facturas entre dirigentes del Frente Amplio. No son serias ni creíbles y se sacan el lazo del cuello como si no hubieran hecho silencio cómplice durante la campaña electoral. No era creíble la aventura de Vázquez que repartía promesas a mano abierta en campaña sin tener en cuenta los alertas económicos, ni la volatilidad política de la región y nuestros vecinos, y tampoco es creíble que Mujica ahora hable , cuando calló en la campaña. Son los dos responsables por prometer lo que no se podía, por callar y aplaudir. Y la seriedad de Astori dónde estaba, para advertir a Vázquez que las promesas que hacía no tenían forma de sustentarse en la realidad económica. ¿Por qué calló? Calló para ganar, demagogia pura y dura. Demagogia de Vázquez, de Mujica y de Astori. Ahora se dicen yo no fui, pero fueron los tres.

Los equipos económicos son del Frente Amplio, ni de uno ni de otro, no puede ser que se junten para festejar y se critiquen para gobernar. Es una parodia para la tribuna, todos son responsables de haber repartido dinero para ganar elecciones y de haber prometido lo que no se podía, con el mismo fin. Dicen por ahí algunos analistas que no hay oposición. Podrían decir, para ser justos, que en verdad lo que no hay es oficialismo.

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