Javier García
Javier García

Siempre es la libertad

La decisión de prohibir, salvo algunas excepciones, que un socio de una mutualista se cambie de institución, revela cosas mucho más profundas que la limitación al ejercicio legítimo de un derecho, es la declaración de un Estado impotente ante el delito y que no cree en la libertad.

El famoso "corralito" mutual pudo tener fundamento en un momento donde la inestabilidad del sistema y su precariedad debían evitar corridas de una institución a otra que afectaran su viabilidad. Podía ser una medida transitoria, pero no una herramienta permanente para apresar pacientes en instituciones aún cuando el socio, que es el que paga el servicio con su Fonasa, quiera irse. Todo debería apuntar, diez años después de la entrada en vigencia del sistema de salud, a eliminar el corralito, no a aumentarlo.

La intermediación lucrativa es un delito que lo realiza una banda de delincuentes que compra socios y los pasa de una mutualista a otra. No son unos genios del delito ni narcotraficantes poderosamente armados y parapetados. Son unos vivos que engañan gente, unos estafadores del montón. Qué debe hacer un Estado que cuida las libertades: perseguirlos y meterlos presos. El propio Dr. Basso dijo que ya tenía información de las medidas preparatorias en algunas instituciones para llevar adelante el delito. Pues entonces si saben dónde y tienen la información lo que corresponde es perseguirlos, no declararse incapaces de hacerlo y retacear derechos de la gente de bien. Es como si dijeran que como hay muchos chorros en las calles se le prohíbe a la gente salir de sus casas.

Por otro lado es una muestra del fracaso del sistema en garantizar buenos servicios de salud, de calidad y que den conformidad al usuario. La gente se va de una institución cuando siente que no recibe un buen servicio. Es un derecho. Si el socio está conforme no se va. Dejarlo "preso" en una mutualista contra su voluntad es una apuesta a la mediocridad, a los malos servicios y un estímulo a no mejorar. Si da lo mismo hacer las cosas bien o mal porque los socios no se pueden ir, entonces cada vez va a ser peor. La libertad, la sana competencia por ser mejores, siempre beneficia al usuario. Si está latente la posibilidad de perder socios, entonces las instituciones se esforzarán por brindarles la mejor atención, por tratarlos mejor, que los tiempos de espera sean menores, por exigir un mejor trato humano.

El sistema de salud fracasó en la gestión a pesar de los miles de millones de dólares que se invirtieron y la hiper-regulación a la que se sometió a las instituciones. El amateurismo a nivel de la salud pública y la politiquería que llevó a situaciones que se están investigando y que huelen a corrupción, son la prueba. El MSP dice que le preocupa los gastos en publicidad de las mutualistas. Se olvida de informar que según dispone la norma, es el propio MSP quien la aprueba o la prohíbe, así que es él mismo el responsable. Ahora se le agrega que a nivel mutual el Estado declara ganador a una banda de estafadores que se aprovechan del sistema. En vez de perseguirlos y de defender al usuario y a los buenos administradores e instituciones, se declara impotente para reprimir el delito y pasa tabla rasa entre la inmensa mayoría que hace las cosas legalmente y unos pocos vivos. Es el mundo del revés. Hay que defender a los buenos y perseguir a los corruptos. ¿Es tan difícil?

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