Javier García
Javier García

Presidente Lacalle Pou

Esta será mi última columna antes de las elecciones. La veda nos comprenderá el próximo sábado. Es el fin de una etapa que comenzó hace 5 años. Que aspiramos, es obvio, que termine con el título de esta nota.

El optimismo, sereno, nos dice que el 27 de octubre empezó un proceso que se concretará, el domingo 24. Hace 5 años, en La Paloma, un mes y poco después de la elección pasada, Luis anunció su intención de ser el candidato del Partido Nacional en 2019. De ahí en más el trabajo fue metódico, científico. Conformación de los equipos, convocatoria a mujeres y hombres que se sumaron de distintas ramas y procedencias.

Gente que daba, en muchos casos, sus primeros pasos en un ambiente difícil como el político. Que pasaban a dejar su privacidad para sumarse a un proyecto político y por lo tanto público. Simultáneamente un trabajo muy minucioso para tender puentes con los otros partidos y sus dirigentes. A las relaciones políticas sumó las buenas relaciones humanas, de respeto recíproco. No es posible armar una coalición en una semana si antes no se tiene un trabajo de “vestuario” muy consistente. El Senado fue escenario de una coalición legislativa anticipada, donde los partidos “multicolores” votamos juntos la inmensa mayoría de las veces, y las más importantes, siempre.

Mientras, recorrimos con Luis el país decenas de veces. Porque se puede tener buenas intenciones y ser muy formado, pero si no se tiene kilómetros recorridos y mucha yerba en la mochila que ambiente el conocimiento de nuestro pago y su gente, es imposible representarlo y comprenderlo. Desde Mataperros hasta La Blanqueada no quedó nada por conocer. Aprendimos de todos. En Bernabé Rivera, Artigas, llegamos hace 5 años un sábado lluvioso, frío, a una gran reunión… de 3 personas. Que además no nos esperaban. Hoy son ellos también parte del camino recorrido y de nuestra geografía humana.

En la interna se consolidó la fórmula de unidad. Aquí hay que reconocer a todos nuestros compañeros precandidatos y a sus sectores, la noción de partido y de país. Lo más reciente es conocido, la noche de la primera vuelta unos tras otros los líderes políticos anunciaron con generosidad y visión política su respaldo a Luis y Beatriz. Nueve días después lo hicieron en nombre de sus partidos firmando el “Compromiso con el País”. En ese instante, la fórmula ya no fue más del Partido del que nos sentimos orgullosamente parte y es nuestro ADN político, en el que abrevamos y en el que aprendimos el amor a nuestra patria.

Se está dando un fenómeno singular, que nos sorprende: los militantes de todos los partidos de la coalición se apropiaron de la misma. Hay un empoderamiento popular de la idea y del proyecto. Se multiplican actos y asambleas convocados espontáneamente, donde banderas plurales se funden y vecinos blancos, colorados, cabildantes, independientes y del Partido de la Gente irradian esperanza.

Hay en ciernes un cambio político muy profundo, histórico, cuyo liderazgo fue popular, nació de abajo y los partidos entendieron. En el centro, como un eje, nos encuentra el valor revolucionario y transformador de la libertad. Es para todos los uruguayos, voten lo que voten.

Con humildad a recorrer estos días, sabiendo que el lunes 26 se construye con todos, sin exclusiones y con muchas verdades. En paz y por la paz.

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