Javier García
Javier García

Preocupación y anteojeras

La crisis en Argentina se lee también políticamente en Uruguay. Se lee ahora, porque durante todos los años del robo institucional allí, cuando los kirchneristas se la llevaban en bolsos, aquí el FA aplaudía al progresismo vecino y festejaba con los corruptos.

El plenario del FA rápido salió a censurar el "neoliberalismo" de Macri, que "ha llevado al hambre y a la miseria a muchos argentinos". Ni una palabra durante años al robo de miles de millones de dólares que la patria contratista kirchnerista se llevó y que hoy faltan o están lavados. Si siguiéramos el pensamiento de los dirigentes frentistas, y la oposición aquí fuera la representación local del gobierno argentino, uno podría afirmar que entonces ellos se reconocen como los seguidores de los ladrones allí. No parece sensato, a no ser que acepten el envite.

Lo cierto es que deberíamos desear que la crisis se resolviera pronto y bien. Por Argentina y su pueblo, y por nosotros. Ninguna tormenta económica del otro lado del río pasa sin consecuencias aquí. La primera que vamos a tener es en verano. Muchas familias uruguayas pasan el invierno con más frío o mejor de acuerdo a como les va en temporada. Nuestro principal ingreso por turismo es argentino, y sobre todo el de clase media, el que después de la playa va al supermercado. Ese es el que necesitamos más que ninguno y es el más afectado. La ministra de Turismo todos los días insiste, y lo hace bien, en buscar ideas para que el impacto sea el menor posible. Nuestros intendentes y los empresarios privados están en la misma. Todos saben que la mano viene brava pero a nadie se le ocurre menear la soga en la casa del ahorcado y mucho menos meterse en lío ajeno. Mientras esto hace el ministerio de Turismo, sus compañeros del FA no tienen mejor ocurrencia que decirle de todo al gobierno argentino. El Poder Ejecutivo, que debería por razones obvias desear que la crisis de allí pase pronto, no emite sonido, o peor, el que emite es de locos: Topolansky criticando el acuerdo del gobierno argentino con el FMI. ¿Para qué se mete? Cosa de ellos, en todo caso no debe ser mucho peor que los acuerdos coimeros de las constructoras con los Kirchner. Un gesto sencillo de aliento ante la adversidad de un país que entre otras cosas es uno de nuestros principales socios comerciales, sería lo que corresponde. Pero eso sería responsable y no les calza. Sin embargo la ideología puede más que nuestros intereses. Con una mano el oficialismo les dice de todo y con otra les pide que vengan a veranear. Para terapia. Es, además, de una deslealtad absoluta con miles de trabajadores uruguayos que están hoy con la preocupación de una temporada que será muy compleja.

Salvando eso, mucha "preocupación" del FA por Argentina pero ninguna ante la sistemática violación de los derechos humanos y la crisis humanitaria a la que llevó el chavismo en Venezuela. Eso no preocupa, porque allí además de amigos hay socios oscuros de negocios de igual tipo. Y mucho menos "preocupación" con lo que pasa en Nicaragua, donde un presidente que abuso de su hija ahora abusa y viola los derechos humanos y asesina a los jóvenes que salen a las calles a pedir libertad.

No se puede ver la política internacional desde la ventana del comité de base. Se tomaron en serio lo de abrazarse a la culebras. Las que abrazaron muerden y matan, pero, además, roban.

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