Javier García
Javier García

Mr. Cuco y las masitas

Uno fue guionado y su vice fue escondida, casi una fórmula invisible. En eso se ha transformado la dupla electoral del gobierno. Desde el domingo cada día fue peor, hasta que le intervinieron la campaña a Martínez y le escriben sus dichos y transcurre asistido con andador político.

Le prohibieron dar entrevistas desde el lunes y además sus salidas son monólogos por Facebook, realmente patéticos. El MPP y el P. Comunista reúnen casi el 70% de la fuerza del FA. Son los que mandan, habiendo hundido en la ignominia a los sectores moderados empezando por los que se refugiaban en Asamblea Uruguay. Perdieron el centro político, están arrinconados a la izquierda y desde allí mandan.

En pocos días Lacalle Pou logró lo que hasta el domingo desde el gobierno profetizaban que no podría: acordar con los partidos de la oposición. Hoy, a menos de una semana de la primera vuelta, se conformó una mayoría parlamentaria sólida, contundente. Esto es certeza. La incógnita es si el propio FA podrá retener a miles de los que los votaron, que se identifican con el centro político, la moderación y la socialdemocracia, y habiendo votado de corazón, ahora ven a su partido dominado por Mujica, Topolanski, Bonomi, Andrade, Cosse y otros de ese equipo de la izquierda más radical. La razón les indica que lo que ellos creen no está representado por grupos que relativizan la democracia y el Estado de Derecho, y defienden la dictadura venezolana. Esos son los que mandatan a Martínez. Si le intervinieron la campaña, obviamente que lo harían en un hipotético gobierno. Un FA con un Astori fuerte en estos años pasados igual votó una ley de medios partidaria, corporativizó la educación y la salud y cultivó un discurso de mano gentil, ingenua, con la delincuencia, que nos llevó a la tragedia que tenemos en esa materia. Ahora tienen, aún más, el campo despejado.

El candidato intervenido Martínez está asustado. Lo asusta todo y lo peor que lo dice: Lacalle Pou, el Partido Nacional, la ley de urgencia, el programa de gobierno, la coalición, Manini, Talvi, y sigue así hasta el pronóstico meteorológico. Vive anunciando sustos. No expresa una sola esperanza, solo aviva cucos, poca cosa para un candidato presidencial. Contó ayer en Facebook que está muy contento con la cifra que obtuvo (no se le nota) y que si hubiera sacado el 42% ahí sí tiraba la casa por la ventana y compraba masitas y sándwiches. La realidad es que no pudo comprar confites.

Este tramo de campaña que nos queda va a ser duro. Los sectores radicales que mandan tienen una concepción leninista del poder. Ese es su principio y fin y cualquier medio para obtenerlo o retenerlo es válido para esta barra. Las mentiras reiteradas, las campañas de difamación personal y política, las trampas electorales, la intimidación a quien piensa diferente, todo sirve. La patota intimida en zonas a las que hacen ver como liberadas del pensamiento distinto. Hay barrios donde parece que no se puede pensar si no es de acuerdo a la ideología impuesta. Vecinos que pasan por locales políticos y esconden su lista en una bolsa para que no se entere su vecino qué vota. Esta es la realidad. No nos van a achicar. Tienen que aprender que son minoría y no les tenemos miedo. Tenemos paz y convicción. El pueblo uruguayo quiere el cambio, ya lo votó. A muchos la democracia les duele, a nosotros nos da fuerza.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)