Javier García
Javier García

El militante de a pie

Lo adjetivo quiso transformarse en lo importante. Hechos y palabras previas a la elección se seguían analizando como si nada pasó el domingo.

Seguían hasta estas horas en algunos medios debatiendo si el video tal, o la declaración cual afectaban el resultado. Lo importante es el resultado, que ya no modifica nadie.

Hablar de cómo incide en la urna, cuando los votos ya se contaron, parece un ejercicio inútil.

Salvo que se quiera dar más importancia a eso que al cambio: Lacalle Pou es desde el domingo el presidente electo. No lo quiso reconocer Martínez, en un gesto desleal y mezquino. No estuvo a la altura de la democracia. Nosotros tenemos el cuero duro, tarde o temprano lo pequeño iba a dejar paso a lo importante, y debería reconocer al triunfador. Tuvo que hacer cinco días después lo que debió hacer el domingo, aún previo a la proclamación de la Corte que usó como excusa.

La militancia dio rienda suelta a su alegría cuando los delegados informaron que los pocos votos observados escrutados eran suficientes para que la máscara ficticia se cayera y nadie pudiera escaparse de reconocer la victoria. Fue un día que se merecían.

Durante estos años el Partido Nacional y Luis en particular hicieron todo para llegar aquí. Pero nada de lo hecho es posible si no existe un partido movilizado y una militancia comprometida. No hay líder político ninguno que avance si no es empujado por el calor popular. En cada rincón, ciudades y pueblos, hay miles de compatriotas que lideraron el cambio. Lo más popular es aquello que tiene más respaldo. Podemos afirmar, sin problema, que la coalición “multicolor” es el fenómeno popular más importante desde la recuperación democrática.

Si alguien desde el FA osa hablar de nuevo de oligarquía o pueblo, que se coloque el sayo de oligarca, porque más pueblo que la mayoría que eligió a Luis y Beatriz no hay. Fue un pueblo que abrazó a la coalición desde cinco partidos distintos y que no reparó en el partido de la fórmula, porque lo fue de todos con la misma intensidad. Los militantes la hicieron propia, aunque portaran una bandera colorada, de Cabildo Abierto, Independiente o de la Gente.

La coalición votó según pronosticaban las encuestas. No existió corrimiento significativo. Lograr fidelizar el 90% de los votantes de 5 partidos en 20 días es un éxito histórico. Sin antecedentes. Se le ganó a la mayor máquina de poder económico y político puesta al servicio del FA. Se usó el Estado sin escrúpulos y sin límite. Muchas oficinas públicas eran comités de base encubiertos. Se presionó a funcionarios públicos, a docentes, a policías y a soldados, a vecinos, a todos para hacerles saber que se los estaba mirando. Se instaló una campaña de miedos económicos y sociales nauseabunda. Se quiso manipular la democracia. No pudieron.

El resultado del domingo es heroico, no era posible cambiar si no existiera una militancia popular que fue más fuerte que todo eso junto. Absolutamente heroico. Parece mentira el relato que quiere disminuir el hecho. Resulta que para algunos los ganadores son los perdedores. Son soberbios hasta en la derrota. No aprendieron de la voz del pueblo.

El domingo triunfó una revolución desde el llano. Miles de militantes de a pie, agarrando humildemente su bandera, le hicieron frente al poder y la mentira. Es la victoria de la coalición del pueblo. No se puede ocultar.

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