Javier García
Javier García

Miente, algo quedará

Los planes sociales desaparecerán, los salarios bajarán, el sistema de salud se eliminará, los consejos de salarios volarán por los aires.

Una catástrofe social, un gobierno de tecnócratas y oligarcas empresarios se instalará en los despachos oficiales y desde allí y con desdén y, por supuesto, cero interés en la gente, desplegarán su influencia.

Es tan vacía la campaña del FA que da pena. La coalición que un día emergió como representación de la sensibilidad social terminará 15 años de gobierno sin nada, sin esperanzas que ofrecer, sin cercanía y abandonada en el rincón de un comité de base, desconectada de la realidad. De un partido militante, que ganaba las calles movilizando multitudes, ha caído en una burocracia enquistada en los despachos del poder, temerosa de perder sus viáticos, preocupada por tener que andar a partir de marzo en sus coches particulares pagándose la nafta, o subiéndose a los ómnibus. Muchos de ellos “consultores” y burócratas aterrados por tener que volver a trabajar.

La burocracia política se vuelve un mastodonte insensible, sin idea ni sentimiento por una causa. La cercanía puede ser con la sociedad o con los cargos. Gente previamente sensible que pasaron a ser socios honoríficos del “club del viático”. La desesperación por abandonar esa poco honrosa membresía los ha desesperado a muchos. No creo a esta altura que haya susto que despierte el mamado. Va a haber, sí, mucha violencia verbal, mucha agresividad y sobre todo mucha mentira desde las alturas.

Los ministros trabajaron a cuál menos en estos años. El centralismo del poder tuvo su mejor expresión. En estas horas salen todos pechándose en autos del Estado a hacer campaña por todo el país. Lo que no recorrieron antes lo hacen ahora, no por una idea sino por una prebenda. Y mienten en reiteración real. Los abanderados de la mentira son los peores ministros y jerarcas, aquellos que hablaron de las causas populares, pero no abandonaron sus apartamentos, casas y descansos en Punta del Este. Nada malo sería si fueran coherentes, pero lo peor es tener gustos exquisitos, de “oligarcas”, pero fingir para el comité. Andan además enojados por la vida, no pueden comprender cómo puede ser que tengan que irse. Y es así, la alternancia del poder es saludable y vivifica.

En estas horas despliegan una maquinaria destinada a dar la “batalla final”. Así, épicamente, lo definió una senadora. Utilizan despachos oficiales y recursos públicos al servicio del candidato del gobierno. La página web de presidencia es un pasquín dirigido por pequeños saltamontes de la política donde desfilan mentiras y mentirosos. La ley de medios es utilizada para hacer campaña proselitista descarada. Una catarata de avisos lacrimógenos camuflados de información de interés público inunda los medios, apelando a la sensiblería y la mentira.

El Pit-Cnt ha perdido todo rastro de independencia, si alguna vez la tuvo, y salió a la cancha en una expresión típica de sindicalismo amarillo puesto al servicio del patrón político. Tanto miedo y desesperación no asombra, pero sí preocupa.

No sabemos de qué serán capaces en estos días, pero deberían entender que la adhesión popular es una sagrada ofrenda que se recibe en préstamo, que solo la confianza la revalida, y cuando se pierde hay que enojarse con uno mismo y por lo menos no mentir. La humildad ya es otra cosa.

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