Javier García
Javier García

El maestro ciruela

El vicepresidente Astori es el Maestro Ciruela oriental. Nos da lecciones con aire de académico infalible, nos reta como niños y además se cree lo que no es, es decir el uno. En verdad nunca llegó a uno, ni llegará.

El vicepresidente Astori es el Maestro Ciruela oriental. Nos da lecciones con aire de académico infalible, nos reta como niños y además se cree lo que no es, es decir el uno. En verdad nunca llegó a uno, ni llegará.

Esta semana decidió aprovechar que entraba, a raíz del viaje de Mujica, de presidente suplente, una especie de premio que le tienen reservado en el FA y aterrizó desde ese estrado en la campaña electoral. Que haya violado la Constitución por hacer política desde ese cargo no es lo peor, en este período es normal. Lo que resulta insoportable es que Astori haga moralina política y nos de lecciones. Los uruguayos podemos tener memoria corta pero no tanta como para olvidarnos de los desastres de Astori y su grupo político.

Qué ahora desde su Olimpo imaginario nos sermonee y diga que la oposición está vacía de ideas y no se le conoce ni equipos ni pensamiento económico es además de mentira un terreno dónde justo él no debió entrar. Por respeto no a la oposición que no le agrega nada venido de él, sino del resto de los uruguayos que han tolerado y pagado sus enchastres.

Todos los desastres económicos que terminaron en la Justicia con procesamientos por actos de corrupción y otros delitos, sea en la Intendencia de Montevideo o en el gobierno nacional provinieron de gente de su más cercano entorno, puestos por él y obviamente, y vaya uno a suponer porqué, defendidos por él. No censuró a uno sólo a pesar de los pronunciamientos judiciales, irreprochables. Desde los casinos y su director Bengoa, hasta los recientes de PLUNA con subastas truchas y avales del Banco República más truchos que la subasta, todos fue hecho por ese equipo de estrellas económicas que dirige el vicepresidente Astori. Ahora nos dice que no tenemos equipo económico. La verdad es que ni Bengoa, ni Lorenzo, ni Calloia lo integran, eso está claro, si por eso entiende equipo económico. Agrega con tono aburrido (tampoco es novedad) e impunidad que estamos vacíos de ideas. Vacío en verdad quedó PLUNA luego de la gestión de sus ministros Lorenzo y Pintado, pro-hombres de la economía y gestión astorista, que nos costó a los uruguayos más de 300 millones de dólares, por ahora. Vacío estaba el bolsillo del que vino a comprar PLUNA, el “señor de la derecha”, y a pesar de eso el respetado profesor Astori y su equipo estelar le puso el Banco República a sus pies, dándole un aval que no resistía el control del más humilde de los empleados del Banco, pero salió expreso para garantizar un negocio más falso que billete de juego de mesa. Ni hablar del enorme vacío denunciado en ANCAP, deficitario en millones de dólares y que su equipo de incomparables gobernantes nunca controló ni advirtió. Como lo manejaba Sendic que se haga cargo pensarían. Lo que pasa es que lo pagamos todos.

Astori en vez de andar sermoneando y dando lecciones que nunca aprendió debería empezar por pedir humildemente perdón por tanta metida de pata y tantos millones de dólares que despilfarró de los bolsillos de los uruguayos. Es el monumento a la soberbia de la política uruguaya.

Asumió que nunca llegará a uno y en el Frente Amplio se lo recuerdan con ironía y por eso asume estas tareas de bajo nivel. Es el vicepresidente perfecto, el ministro perfecto, el dos perfecto. Como Lugano, el defensor celeste: el perfecto número dos, con una gran diferencia, éste lleva y merece el brazalete de capitán.

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