Javier García
Javier García

Maduritos

El escrache desde las barras emepepistas hacia el diputado Rodrigo Goñi, cuando se trataba la renuncia del diputado Placeres obligada por su desafuero; las amenazas, insultos y gritos hacia él y la mucho más directa y grave amenaza de estilo mafioso que el diputado Groba le hizo personalmente al día siguiente, no puede dejarse pasar.

Son de mafias políticas, ya no patotas más o menos organizadas, sino de grupos que debidamente preparados tienen un objetivo claro que es ejercer presión, amedrentar, y torcer la voluntad popular haciendo callar a cualquier precio a quien se les enfrente.

La imagen de una bandera del MPP que se despliega en los balcones de la Cámara, el grito de la tribuna al estilo barra brava, la presidenta de la Cámara de Diputados, de ese mismo grupo, aplaudiendo a la barra insultante contra un legislador y vivando al renunciado no solo es patética, es chavismo puro. Son pichones de Maduro, Maduritos, que seguramente pagados con plata del Estado tienen tiempo y finanzas para gritar y atropellar a quienes se les ponen adelante. Estos años de negocios oscuros hechos con dinero de los uruguayos, que se multiplicaron durante el gobierno de Mujica con el régimen de Venezuela, están atrás de estos miedos de una patota dirigida desde el poder de este grupo (un senador del MPP los agitaba, escondido, atrás de una columna). No amenazan solo a un legislador, lo que defienden es su medio de vida dulce financiada con plata pública para sostener poder y prebendas. La defensa de Mujica es clara: defiende lo que sucedió en su casa, en su conocimiento, con su aprobación y además para su beneficio. A no comerse más la pastilla de la austeridad y humildad. Millones de dólares en una corriente directa entre lo dictadura violadora de derechos humanos de Maduro y estos gobiernos abrieron una cuenta corriente de petro-dólares infectados además de narcotráfico. Aquí esa plata llegó y se hicieron negocios, y se beneficiaron grupos que ahora lo que hacen es defender la propia y evitar que se sepa más. ¿Cuál es el miedo de que caiga Maduro? ¿Qué se pierda un amigo del MPP con poder? No, eso no les importa tanto más que otras cosas, lo que más preocupa es que se abra una enorme caja de Pandora allí, dónde se van a descubrir canales de tráfico de dinero que por distintas vías llegaba aquí. Lo que exacerba a esta barra es el miedo.

La amenaza de Groba a Rodrigo Goñi mereció el repudio de la oposición, claro y rápido y el silencio cómplice del FA. Descubre algo que los indecisos deben tener claro: en el Frente Amplio perdieron definitivamente sus grupos moderados, derrotados que fueron los Astori y compañía, el que manda es el MPP, y será así sea quien sea el candidato del FA. La estructura, el poder, y la plata allí la maneja ese grupo que tienen esos códigos que esta semana se reafirmaron. El lobo manso no existe, la semana pasada Mujica dejó el inocente Fusca, que se comieron unos cuantos, y se subió a su vehículo preferido: la tanqueta. Esta semana su grupo organizó un escrache parlamentario aplicando el peso mafioso, además de instalar una especie de Omertá parlamentaria.

Quedan pocas semanas, y muchos indecisos, y esto también está en juego. El FA cayó en manos de la patota del MPP, sin el freno interno que antes tenían. Los uruguayos deben decidir si le van a entregar el país, cinco años, a estos Maduritos de barba crecida.

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