Javier García
Javier García

"Es la libertad..."

La conocida frase de la campaña de Bill Clinton, "es la economía, estúpido", se aplica, con variantes como el título, a la historieta armada por el Mides con el cuadro de Fernando Fraga para la "Patria Gaucha", donde una mujer negra (debí decir afrodescendiente), amamanta a un bebé blanco (debí decir caucásico).

La discusión es de una mediocridad astronómica y es parte de un debate vacío, donde un discurso totalitario asume definiciones según la moda ideológica y lo políticamente correcto para el comité y lo quiere imponer a todos. Cuando el actor Franklin Rodríguez dijo lo que pensaba sobre la gestión del teatro, salieron las hordas estalinistas a tirarlo a la hoguera y lo pasaron por cuanto tribunal de corrección política pudieron. La cultura puede ser culta, pero parece que libre no.

El Mides se ha erigido ahora, con sus censores, en nuestro tutor y nos invita en comunicado oficial a "reflexionar" sobre el cuadro de Fraga, pero ya de paso coloca a esa expresión cultural, y a quienes la divulgan, del lado de las peores prácticas, del racismo y la esclavitud.

O sea que de reflexión poca cosa, porque ya laudó. Es co-mo el Consejo del Niño de la época de la dictadura que le ponía rayas a las películas. Aquello era por las imágenes de contenido sexual, este por los pecados sociales que puede difundir la obra. Por encima de que guste o no, no es misión del Mides evangelizarnos y trasladar moldes de cultura aprobados por el Estado a los demás. La historia de las naciones, la nuestra y todas, está hecha de sus tiempos históricos particulares. ¿Cuánto del pasado nos escandaliza hoy, cuántas prácticas "eran cosas de antes"?

Lo que pasa es que somos hijos de un tiempo y no de todos a la misma vez. Por más que no nos guste algo, eso no hace que desaparezca. En todo caso cada mirada de una expresión artística también evoca cosas diferentes. Para el Mides el cuadro de Fraga de la mujer afrodescendiente amamantando al bebé caucásico (para que no se ofenda el Mides) es la imagen del esclavismo y del racismo más puro. Puede ser. Para otros puede ser la expresión más sublime de la vida de una mujer (no importa el color de su piel) dándole su leche a un bebé que no es su hijo (tampoco importa el color de su piel). Hoy, varias décadas después, los bancos de leche materna seguramente permitirían que ese cuadro de Fraga se reproduzca miles de veces pero en el anonimato. Allí, en esos sistemas, muchas mujeres de diferentes pieles amamantan a niños que no conocen. No creo que el Mides se oponga a que una mujer negra done su leche a un niño blanco (caucásico, digo) en virtud de reminiscencias esclavistas.

Cada vez que el Estado mete su nariz en el arte e impone criterios y moldes, y nos dice lo que está bien y lo malo, lo que hace es censurar y perseguir, como en la dictadura. Al autor del cuadro y a los organizadores de la Patria Gaucha lo que hizo el Mides es estigmatizarlos y atacar su sagrado derecho a pintar lo que quiera, y a expresarse, y a los tacuaremboenses a difundir libremente una fiesta popular. Será la gente la que diga si le gusta o no, será cada uno que verá en esa mujer y el niño algo particular que seguramente es bien distinto a lo que una burócrata con su cabeza moldeada en el estalinismo más rancio, ve.

"Cuando escucho la palabra cultura, echo mano a mi pistola", decía un detestable personaje nazi.

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