Javier García
Javier García

¿Inteligencia en campaña?

El descontrol institucional y democrático de los servicios de inteligencia es total y es muy grave. ¿Quién da las órdenes, qué se investiga, a quiénes se espía?

La revelación de datos personales de dos ciudadanos que se enfrentaron en las últimas semanas al poder, —el productor que encaró el presidente en la puerta del ministerio de Ganadería y el padre que reclamó un lugar en un hogar del Mides— es una señal que no puede pasar desapercibida. Un aviso al navegante que seguramente está dirigido a advertir que la vida privada de las personas es un arma política del gobierno.

Con metódica ingeniería los gobiernos del FA tomaron medidas y aprobaron normas para que nada de la vida de cada uruguayo quede sin registro en manos del Estado, que en este caso es igual a que quede en manos del FA. Desde las compras del supermercado, hasta el talle de los championes de cada integrante de la familia, las conversaciones telefónicas o los kilómetros que recorre con su auto. Todo está registrado.

Lo habitual es argumentar que tiene fines impositivos y evitar que se defraude, cuando no la represión del lavado de dinero, como si los uruguayos fuéramos una gran banda de potenciales narcotraficantes que andamos por el sistema financiero buscando los resquicios para el crimen. Sin embargo se llevaron puestos 800 millones de dólares de Ancap y medio ASSE, entre otras pequeñeces, y ninguna alarma se prendió.

Apenas un enojado productor se paró frente al presidente, alguien apretó una tecla de una computadora y puso el nombre del descarriado para que presidencia tuviera su antecedente comercial con el Instituto de Colonización y sus deudas, que rápidamente en increíble violación legal se publicó en la web de presidencia. O el padre del que una "fuente" oficial, apretando la misma tecla, reveló a la prensa antecedentes personales y legales. En materia de inseguridad nos hemos transformado en una jungla donde delincuentes con varios antecedentes andan por las calles y matan y de todos los dispositivos que tiene el Estado para saber de la vida cotidiana de cada uruguayo ninguno se dispara para evitar una muerte. El famoso "Guardián" que a esta altura debe ser uno de tantos instrumentos usados para escucharnos, nadie sabe a disposición de quién está realmente, además de aquellos que formalmente lo usan.

Desde hace años se debaten mecanismos de control parlamentario de los servicios de inteligencia, pero nunca se llega a un acuerdo para aprobarlos y que haya garantías de que no se usan con fines políticos. El gobierno del FA está interesado en que no exista seguimiento y control de los servicios de inteligencia que son varios y que andan como una perinola rodando por ahí. ¿Qué se investiga, a quiénes, quién guarda y "hace" inteligencia sobre los millones de datos que el Estado recaba todos los días de cada uno? ¿Quién tiene la "llave" para usarlos?

Esto en cualquier democracia moderna es de las cosas más reguladas, por su peligro institucional. El gobierno del FA que ha regulado la vida de los uruguayos hasta el extremo, que regula con mano de hierro el sistema financiero, el de salud, que dice hasta qué hora se puede comprar cerveza, que filma y graba, ¿no quiere regular los servicios de inteligencia?

Los que nos controlan están sin control y al servicio de un partido político.

Eso sí es desestabilizador.

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