Javier García
Javier García

La ideología de la manada

Todos para el mismo lado, liderados hacia la nada, pero todos juntos. A lo mejor los espera el barranco, pero bien juntos, que nadie se abra su camino. Esa es la ideología de la manada. El de adelante sabe a dónde va y nadie lo cuestiona.

En estos años muchas discusiones estuvieron dirigidas por ese principio cardinal, pensar distinto estaba —está aún— casi que prohibido, cuando no censurado por la manada. Se respeta al que piensa con el molde pero el que se aparta cae en desgracia.

Los debates en torno a la llamada "agenda de derechos" son un ejemplo. Si se está en contra del aborto, entonces se está en contra de los derechos de las mujeres, y se es un machista, patriarcalista de primera división. El que no comparte el matrimonio igualitario es un discriminador y, obviamente, facho. El proyecto respecto a las personas trans nadie puede osar debatirlo, a no ser que pague el precio de ser tildado de homofóbico y tantas otras cosas. La legalización de la marihuana es la toma de la Bastilla criolla, analizarla científicamente y ver los distintos ángulos del problema iba contra la libertad más libre. Se podía estar contra el tabaco y declararlo veneno nacional y prohibir la copa de vino, eso sí es aceptado por la mana- da, pero contra la marihuana, nunca.

Voté en contra del aborto, fui miembro informante del Partido Nacional pero, referéndum fracasado mediante, lo considero un tema que la ciudadanía laudó. La voz del pueblo es sagrada. Voté a favor del matrimonio igualitario y tuve opiniones fundadas científicamente que se opusieron a la legalización de la marihuana. Digamos que tengo una visión libre, difícil de encasillar por la manada. Son temas que están instalados y que han generado decisiones que, gusten o no, no tienen marcha atrás. No es un tema de convicciones personales, sino de respetar la democracia. Desde el FA, en la campaña electoral, van a agitar cucos sobre estos temas: ojo que todo va para atrás, dirán. Sería inexplicable echar para atrás, justamente, lo que votamos muchos blancos, como el matrimonio igualitario, e imposible que pisoteáramos los pronunciamientos populares en aquellos temas que nos opusimos. Eso lo hace el FA, no el Partido Nacional.

Lo nuestro es para adelante, para mejorar. Eso sí, no nos van a correr a los empujones agitando el pensamiento único de la manada. Estamos analizando el proyecto sobre personas trans. Es un tema complejo desde el punto de vista bioético. No nos gusta el proyecto.

Queremos una sociedad integrada, plural, donde ni la política, ni el sexo, ni la religión ni nada sea para levantar barreras. Para nosotros lo diferente enriquece y enseña. Segmentar a la sociedad no va con nosotros. Combatir discriminaciones y proteger la libertad sí, pero imponer ideologías bajo el título de que son derechos, no. Eso no es libertad, es dogmatismo. Desde cuándo es un derecho que un niño pueda tomar decisiones sobre su cuerpo e identidad, cuando no tiene ni la maduración ni el desarrollo personal ni intelectual para hacerlo. Que cambie de sexo, de nombre y todo ello con una autonomía que es ficticia y concedida al grito de la ideología de la manada. ¿Quién los va a proteger del abuso de quienes quieren que niños decidan como adultos?

Hay un derecho que no está en la agenda: ser respetado por pensar distinto. Eso es lo que se viene: el pluralismo y no la manada.

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