Javier García
Javier García

La epidemia letal

Se suele preguntar: ¿qué hicimos como sociedad para llegar a estos niveles de inseguridad y violencia? Y la pregunta es equivocada, por más que se repita.

La correcta sería: ¿qué han hecho los gobernantes para que llegáramos hasta aquí? Porque da la impresión que en el tema de la seguridad pública nos quieren hacer creer que es un problema social donde todos somos responsables colectivamente. Que las culpas son de la sociedad y que todos somos victimarios y no víctimas. Tan así es que la primera medida del Frente Amplio en 2005 fue liberar presos: eran las víctimas del sistema. Y no es verdad, ese fue un "relato" ideológico infantil que fue la base de las "antipolíticas" de seguridad que vinieron después. La culpa, argumentaban, era de la pobreza y el Uruguay fundido. Sin embargo un país más pobre, era mucho más seguro que este donde se multiplicó el PBI y desbordaron las gráficas económicas. Donde se pudo destinar mucho más dinero a las políticas sociales que el que se podía adjudicar en épocas de vacas flacas. Sin embargo las vacas eran flacas, pero la gente caminaba tranquila por las calles, y un homicidio era una noticia extraordinaria, no rutinaria. Los gurises salían tranquilos y los comerciantes y los empleados no estaban regalados. Los que asociaron carencia con violencia, además de tener una visión discriminadora, estaban equivocados. Pobreza no es delito ni nada parecido.

El fenómeno de la delincuencia por desgracia está latente, crece cuando el contexto es de permisividad, impunidad y falta de autoridad. Un delincuente saca cuentas: si delinquir es negocio, el sistema lo castiga poco cuando se descubre y la pena es menor que la ganancia o directamente delinquir es gratis porque hay impunidad, entonces gana terreno. Si agredir a un Policía o que unos sabandijas los filmen en un procedimiento con la amenaza de que serán castigados por sus superiores y el gobierno no respalda al agente, entonces estamos fritos. Y eso tiene responsables, no es un problema social, es político.

Cifras: cuando asumió el FA en 2005, 9.142 rapiñas y en 2017 fueron 19.148, más del doble. Homicidios en 2005, 189, en 2017 fueron 283, creció más de 50% y además la mitad quedan impunes. La Fundación Fundapro con el Dr. Guillermo Maciel, que hace un excelente trabajo, reveló que mientras en Nueva York en la primera quincena de este enero con casi 9 millones de habitantes y 5 millones de turistas al mes, hubo 7 homicidios, en Uruguay con poco más de 3 millones de personas, hubo tres veces más asesinatos: 21. Organismos internacionales definen epidemia de homicidios cuando hay más de 10 cada 100.000 habitantes. En Montevideo hay epidemia: se registran 12 asesinatos cada 100.000 habitantes. En Uruguay: un hurto cada 5 minutos, una rapiña cada 30 minutos y un asesinato cada 31 hs.

¿Cómo que la sociedad es responsable? Esto es fruto de decisiones políticas de gobierno, de permisividad, de un discurso de "pobrecitos", de explicar al microtráfico como un tema social, de no respaldar en los hechos a la Policía y estar con ellos espalda con espalda, con la ley en la mano. Culpa del clima de impunidad, de despilfarrar la plata en corrupción y malos negocios y no dedicarla a la inclusión, a mejorar la infraestructura, a sólidos equipos de rehabilitación.

Esta epidemia se combate con política bien diferente a la que la causó y a los que la causaron.

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