Javier García
Javier García

Dime con quien andas

El conocimiento en el mundo se multiplica geométricamente. Cada poco tiempo, dos, tres años, se sabe el doble de lo que se sabía en cualquier área.

No hay persona en el mundo que tenga respuestas para los desafíos que se multiplican a ritmo de vértigo. No gobierna un presidente, lo hace un equipo. El presidente no es el caudillo que agita, es el líder que organiza y arma equipos competentes, que sabe buscar a los que tienen las mejores respuestas. La política es científica y profesional, o no es.

En menos de tres meses empieza la primera de tres vueltas electorales que tiene la elección del próximo presidente. Las internas de junio, octubre y noviembre. Los sectores políticos deberíamos adelantar y poner a conocer los equipos que rodean al candidato. Y los ciudadanos exigirlo. Es hoy casi que una obligación. Como los desafíos son grandes no puede haber sorpresas, sino certezas. Lo mínimo pero indispensable es saber quién será el o la ministra de Economía. No es hora de designar gabinete, pero sí de conocer los equipos. No alcanza con votar a un candidato, sería incompleto porque no va a gobernar solo. El gobierno no es una unipersonal, es un colectivo con un capitán.

La incertidumbre es lo que prima hoy: recesión, mercado laboral a la baja, inflación al alza, inseguridad, región complicada. A todo esto, se lo enfrenta jugando fuerte en varias áreas y haciéndose cargo de los problemas. Exactamente lo contrario de lo que está haciendo el actual gobierno. En presidencia parece que hay un cartelito que cuelga en su puerta y que dice “vuelvo más tarde”, al estilo de almacén de barrio.

El presidente no está, con suerte vuelve más tarde. Lo colgó el día de su asunción y aún no volvió. Los principales problemas del país son ajenos a su gestión diaria. Los resultados son malos y la culpa siempre es del otro, porque el presidente no ejerce, el gobierno no está y las conspiraciones periodísticas, de la oposición o el nuevo CPP tienen la culpa. Hasta ahora no había culpables internos, esta semana apareció esta variante y el responsable de que el presidente homologara los fallos de los tribunales de honor, sin leer, fue del ex ministro de Defensa. Realmente un absurdo, además de un aprovechamiento de una situación humana por la que pasa el ex ministro que debió respetarse.

Como hay incertidumbre la cosa no está para jugar a las escondidas. Hay que dar vuelta la baraja y exigir nombres, quién integra los equipos, aunque sea los más importantes. Quién se haría cargo de la economía, de la educación, quién integra los equipos de seguridad.
Es tiempo de certezas y no de sorpresas.

Estamos a tiempo en una campaña rumbo a noviembre que va a ser dura, ya se vislumbra, pero no tiene por qué ser vacía. Puede ser de pierna fuerte, pero también de debate fuerte. Los partidos tenemos que dar respuestas y los ciudadanos exigirlas. El deterioro en la calidad de la política no es solo responsabilidad de los partidos, es también responsable el ciudadano que no exige y no controla y que deja hacer sin pedir cuentas y respuestas. El trabajador, el empresario, el comerciante, el vecino tienen derecho a saber quién rodea a cada candidato.

En la interna se elige al futuro presidente, conocer quien es el elenco es conocer también el rumbo del gobierno. La “interna” en verdad es “externa”, el futuro empieza en junio, no en noviembre.

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