Javier García
Javier García

Nada dicho, todo por verse

Todos los partidos bajaron con respecto al 2009 y solo el Partido Nacional creció, esperábamos dos puntos más, es verdad, pero el crecimiento no es poca cosa mucho más cuando hasta hace pocos meses el balotaje era impensable. Es difícil pero no imposible. 48% votó al Frente Amplio el 52% restante no. Se arranca además con una diferencia sustantiva con respecto al 2009: en aquel entonces ya había mayorías legislativas en las dos cámaras, ahora sólo en Diputados y la del Senado la define el vicepresidente electo. Esa es la foto objetiva.

Todos los partidos bajaron con respecto al 2009 y solo el Partido Nacional creció, esperábamos dos puntos más, es verdad, pero el crecimiento no es poca cosa mucho más cuando hasta hace pocos meses el balotaje era impensable. Es difícil pero no imposible. 48% votó al Frente Amplio el 52% restante no. Se arranca además con una diferencia sustantiva con respecto al 2009: en aquel entonces ya había mayorías legislativas en las dos cámaras, ahora sólo en Diputados y la del Senado la define el vicepresidente electo. Esa es la foto objetiva.

Pero no es sólo un tema de cantidad, es básicamente de calidad de las mayorías eventuales. Ahora la interna del FA está dominada por los sectores más radicales, el famoso giro a la izquierda se concretó. Astori perdió en reiteración real, porque perdió dos senadores y además esa cosa tan soberbia de candidatear a Lorenzo tuvo gran culpa en la derrota del Frente Líber Seregni. Durante este período la lucha entre dos equipos económicos paralelos, el del ministerio de Economía y el de Mujica en la OPP, fue además de una novedad política una fuente de contradicciones. En una economía desplegada y de buen humor eso fue un cortocircuito llevadero, pero ahora la cosa se agrava.

El candidato Vázquez adelantó que en la eventualidad de un gobierno suyo el ministro de Economía sería Astori, pero éste salió muy debilitado de las elecciones: 10 de los 15 senadores electos del FA responden a los sectores más a la izquierda y sólo 3 a Astori. Se agrega que Vázquez tiene su propio equipo de economistas, con Alvaro García a la cabeza. Una economía en disputa entre tres equipos: el de Vázquez, el de Astori y el de Mujica es una fuente de incertidumbre, pero además ahora en una economía que no ríe y con alertas.

Las horas posteriores al domingo llevaron a los dirigentes del FA a un triunfalismo desmesurado basado en peores expectativas previas. Seguramente un voto vergonzante de muchos que votaron al FA a pesar de los hechos de corrupción conocidos, o el escándalo de Pluna y las oscuridades sobre Ancap apareció imprevistamente. Votaron a pesar de esto pero no validaron los escándalos. Solo la euforia electoral de los dirigentes puede creer que a miles de frentistas están de acuerdo con esas cosas. Si se diera la eventualidad de un gobierno del FA esta soberbia de no escuchar aumentaría exponencialmente. Vázquez no tiene, además, cultura de diálogo.

Vamos a encarar estos días hacia la segunda vuelta con la claridad de saber que la carrera es difícil pero no imposible si nos dirigimos al ciudadano directamente sin pasar por la armadura de las estructuras partidarias y los dirigentes. O cinco años más de Uruguay monocolor, que ignora la diversidad de ideas, de un partido que decide solo, o de diálogo e inclusión. Es cierto que es más complejo el diálogo que la imposición y el voto enyesado en el parlamento, pero es peor y mucho más si la mayoría que manda la dominan los más radicales.

El senador Agazzi dijo que si gana Lacalle Pou no van dejarlo sacar ninguna ley. Esa es una expresión de autoritarismo rancio, pero expresa bien a esa mayoría que giró a la izquierda. Eso es un motivo más que suficiente para dar una gran pelea y convocar a los ciudadanos de todos los partidos, incluidos los votantes de Astori que estarán mejor representados con nosotros que con aquellos que permanentemente los despreciaron.

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