Javier García
Javier García

Da lo mismo

Es toda una señal que un partido político, que lleva tres períodos de gobierno, empiece una campaña electoral en un debate explícito sobre candidatos, sin una sola mención a defender lo hecho.

Al revés de su discurso histórico, lo central no son las ideas sino las personas, en una versión de caudillismo siglo XXI. No dicen: "vote al FA para seguir viviendo seguros", o "con nosotros se garantiza (como hasta ahora) una excelente educación pública". Podría ser también: "vote progresismo para defender las empresas públicas, como Ancap", o "para seguir con ASSE transparente y bien gestionada", o "por trabajo y menos asentamientos siga votándonos, ya lo hicimos y seguiremos haciéndolo".

No, de lo único que se habla es si Mengano o Perengano serán candidatos. Se reúnen cúpulas, se lanzan dardos envenenados, otros sin anestesia. Por allí algún distraído no frentista puede llegar a pensar que sería terrible que el candidato sea uno y no otro. Aquí no hay nadie mejor que otro ni na- die que no sea responsable de todo, a no caer en la trampa. Quince años pasarán y con barba o afeitado, con campera o corbata, más peinado o pelado como yo, todos son responsables de la gestión del FA. Todos liberaron presos primero, y sostuvieron a Bonomi después levantando sus manos en el parlamento para defenderlo y pontificaron sobre la nueva Policía (la FBI criolla), las cámaras, los aviones, los helicópteros, los operativos de saturación, los ajustes de cuentas y todo el resto, y ninguno salió a decir que el país es una catástrofe de violencia y delito que con toda la plata y mayorías propias no pudieron enfrentar, y hoy mandan las mafias en varias zonas.

Todos son responsables de destruir y manchar Ancap, de la corrupción en ASSE, del clientelismo de los sectores del FA que se repartían empresas, ambulancias y contratos allí. De hacer de las escuelas y los liceos un campo de batalla por el poder sindical; de educación pobre para pobres. Todos son los tarifazos, ninguno se que-jó y los bancaron a muerte y explicaban la cuadratura del círculo para justificar el aumento de los combustibles mientras se derrumbaba el petróleo. Todos son la defensa de la chabacanería y de emparejar para abajo y de construir un país socialmente quebrado, envidioso, que sospecha del éxito y del progreso personal y que aplaude la mediocridad y la viste de popular en el mayor atentado que se pueda hacer contra el crecimiento, la superación y la justicia social.

El FA tenía un eslogan que decía "un gobierno honrado, un país de primera". Años después, ¿puede volver a decirlo? ¿Honradez y buena gestión? La responsabilidad es de todos, no hay unos mejores que otros.

El candidato del FA es un tema del FA y el jugueteo de candidaturas la prueba más cabal de que se derrumbó también aquel mito del proyecto político, y de lo colectivo por encima de los apetitos personales y el poder. Todo es un juego de vanidades políticas de entrecasa, sin nada que ofrecer sino más de lo mismo, es decir, menos y malo.

Se juntó la cúpula del FA. Pensamos que sería para reaccionar ante el caos de inseguridad y el miedo en la sociedad. Error, fue para hablar de las candidaturas, se transformó en el movimiento por los puestos (MPP). Nada de ideas.

Sea el que sea, da igual, representará a un FA agotado, empachado de poder y soberbia. Es el cambio o la continuidad (de todos).

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