Javier García
Javier García

Coalición o continuismo

Un mes, poco tiempo. Lo suficiente, sin embargo, para que los partidos que hoy estamos en la oposición escuchemos lo que el pueblo que quiere cambios nos dice en todos lados: no se peleen. O priman los matices y estrategias de los dirigentes o se escucha el grito de esperanza popular.

A esta altura no hay medias tintas: o vamos por un cambio para lo que se necesita a todos los partidos comprometidos con la alternancia, o los matices mandan y debilitan la rotación de gobierno. Toda la discusión sobre el debate es importante pero no puede ser obstáculo ni excusa para que entre quienes estamos comprometidos con el cambio debilitemos los acuerdos imprescindibles. En esto la posición de Lacalle Pou y el Partido Nacional es bien clara. No organizamos ningún debate, se nos invitó. Aceptamos las condiciones planteadas por los medios y asociaciones que lo propusieron. No organizamos este ni ningún otro, ni descartamos que se hagan los que se tengan que hacer.

Si se nos pregunta si es buena cosa debatir entre quienes van a ser socios en 30 días, lógicamente preferimos que no. Cualquier diferencia por pequeña que sea, es funcional al FA, no a la oposición. Queremos cuidar el instrumento con toda nuestra dedicación. El corte político es nítido: el 27 de octubre comienza el cambio hacia un gobierno con fuerte contenido republicano, que ejerza la autoridad y le de impulso a las oportunidades, al emprendimiento, que respete al que trabaja y arriesga, que ponga al ciudadano por encima de la máquina estatal, que cuide a la gente, que proteja a los débiles sin clientelismo ni corrupciones, que apueste a la educación popular de calidad o, de lo contrario, es el continuismo. Es coalición o todo sigue como está.

¿Cuán amplio debe ser el acuerdo? Todo lo que se pueda. Nada descartado de antemano, porque no tiene sentido querer cambiar, pero excluyendo. Lo que se necesita es inclusión y pluralismo. ¿Cómo se hace para que puedan juntarse en una mesa quienes han tenido discrepancias públicas en la campaña, algunas notorias? Para eso se necesita que quien convoque tenga buenas relaciones con todos. Tender la mano para juntar requiere autoridad y reconocimiento de todas las partes. O apostamos para adelante o nos sentamos arriba de nuestras diferencias. La coalición no es entre iguales, claro que no, sino sería un solo partido. El acuerdo es para reafirmar las identidades de cada uno, y por ser fuertes y legítimas, nos encontramos entre partidos distintos. La enorme mayoría de las veces en estos cinco años en el parlamento, nacionalistas, colorados, independientes y Partido de la Gente votamos en conjunto. Fue anecdótica la división. Si esto es así, y le sumamos a Cabildo Abierto, sería criminal coincidir en los temas más importantes durante cinco años y desnudar diferencias en los últimos 30 días. La coalición no tiene liderazgos prefijados, ahora es tiempo de reivindicar el instrumento y reafirmar la voluntad política. Quién la encabezará se sabrá el 27 de octubre. Como creemos en ella desde ya decimos desde el Partido Nacional, que con nosotros se cuenta en cualquier circunstancia, que estamos para sumar y agregar, y que no tenemos problemas de sentarnos con quien sea y quiera los mismos objetivos. No nos importa el color de la bandera partidaria, después de octubre la que nos cubrirá es la uruguaya. No podemos defraudarla.

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