Javier García
Javier García

El cangrejo está cargado

Es llamativo que el gobierno y su partido se nieguen a defender lo que hicieron y a explicar con claridad lo que harían. La negativa a debatir ya no es una táctica, es una fuga hacia el escondite. No debatían antes y ahora eligieron otro camino: decir que quieren debates, pero negarlos cuando se les propone hacerlos. Ya sabemos que Vázquez huye porque quiere evitar la foto de dos candidatos que representan épocas diferentes, la pasada y la presente, él y Lacalle Pou.

Es llamativo que el gobierno y su partido se nieguen a defender lo que hicieron y a explicar con claridad lo que harían. La negativa a debatir ya no es una táctica, es una fuga hacia el escondite. No debatían antes y ahora eligieron otro camino: decir que quieren debates, pero negarlos cuando se les propone hacerlos. Ya sabemos que Vázquez huye porque quiere evitar la foto de dos candidatos que representan épocas diferentes, la pasada y la presente, él y Lacalle Pou.

No quiere, por encima de lo que se diga, que la imagen sea entre dos generaciones muy distintas: las que se arrastran desde hace décadas en el poder y las que empujan la renovación.

Nadie con inteligencia puede creerse el estudio que salió por estas horas hecho por una asesor directo de Vázquez y del Frente Amplio, que casualmente dice que 6 de cada 10 jóvenes votan al FA. Se difundió como si fuera producto de un analista imparcial lo que en verdad fue un estudio hecho por el FA. La movilización, la participación y el empuje de los jóvenes en esta elección respaldaron al Partido Nacional, está a la vista, por más que lo quieran desmentir con estudios partidarios.

Vázquez quiere evitar presentarse en el mismo acto con LP. Surgió entonces la idea desde el FA de que debatieran los “técnicos”. Sin dejarla picar Lacalle Pou aceptó y propuso que Bonomi debatiera con Garcé, Arbeleche con Astori y Da Silveira con Filgueira, seguridad, economía y educación. Aquellos que además de técnicos están siendo propuestos como eventuales ministros. Son debates de primera línea, lo que interesa es que debatan los que van a tener responsabilidades. La gente tiene derecho a saber qué piensan y cómo defienden sus programas aquellos que eventualmente estarán a cargo de los principales temas. Enseguida empezó la fuga. Astori salió corriendo y a Bonomi ni se le ven los pies mientras huye. Porque que huyen, huyen. No debate la fórmula del FA, ni sus pre-ministros, nadie da la cara. Hacen comunicados y mandan hablar a voceros. Es mantener oculto el escondite.

Del programa del FA se desprende una cantidad de propuestas. Muchas de ellas son compartibles, hasta algunas encaradas por ángulos diferentes se asemejan a otras del Partido Nacional. Quién puede discrepar con un sistema de cuidados, o con más plata para la educación o la investigación, o para infraestructura. Nadie. Sería como proponer legalizar la bondad humana y erradicar la maldad y el mal humor. El problema no son algunas propuestas, sino que además hay que hacerlas posibles y financiarlas. Ahí está lo que se oculta. En 9 propuestas del programa del FA, según estudio del Cr. . Sayagués, un reconocido especialista, los fondos necesarios para financiarlas son 2.525 millones de dólares. ¿De dónde salen? El déficit fiscal que deja esta administración que surcó bonanzas económicas es de más de 1.500 millones de dólares, y el crecimiento estimado está muy por debajo del promedio de los últimos años. Entonces ¿cómo se financiarán las propuestas?

La respuesta es lo que está debajo de la piedra, que es el cangrejo. Es lo que no pueden o no quieren responder y es que ese cangrejo viene con sorpresas. El programa del FA lo dice varias veces pero lo esconden sus dirigentes y evitan que se les pregunte. Por eso no quieren debates, porque levantada la piedra ese cangrejo trae impuestos.

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