Javier García
Javier García

Aire turbio

Es tan importante investigar la eventualidad de delitos y de tráfico de influencias en los negocios con Venezuela como la negativa a investigarlos. No es que porque el FA votó negativo se confirme lo que presumimos, pero por lo menos deja claro que las cosas estaban muy mal.

Es tan importante investigar la eventualidad de delitos y de tráfico de influencias en los negocios con Venezuela como la negativa a investigarlos. No es que porque el FA votó negativo se confirme lo que presumimos, pero por lo menos deja claro que las cosas estaban muy mal.

La investigadora pedida por el Partido Nacional a iniciativa de Jaime Trobo e informada por Rodrigo Goñi era en el Parlamento, por lo tanto sus consecuencias, en principio, eran sobre responsabilidades políticas, no judiciales. Las que el FA evitó investigar llegaban a la Corona, mejor dicho a la Chacra. La empresa Aire Fresco SA no podía hacer negocios sin el conocimiento y la injerencia directa de sus representantes, que son notorios amigos, compañeros y correligionarios del MPP, y especialmente de Mujica, el expresidente. Era una empresa que intermediaba en negocios con un régimen absolutamente corrupto como el venezolano. Lo hacía por orden presidencial que obligaba a pasar por esa ventanilla si se quería vender algo. Me decía un empresario que vendió productos por ese medio: “a mí no me interesaba, yo vendía y me pagaban buena plata, así que no me preocupaba lo demás”. Los venezolanos pagaban precios muy superiores al resto del mercado internacional por el mismo producto. Nadie en su sano juicio paga mucho más por lo que vale mucho menos, salvo que en la diferencia esté “su” negocio. Filántropos no son. Por debajo de la mesa la plata fluía, seguramente, en valijas viajeras que financiaron personas y política.

Un presidente de la República es una persona muy inteligente, ningún tonto llega allí. Pensará de un modo o de otro pero los que se ponen la banda son vivos. Ninguno mastica vidrio y Mujica menos. Sabía que cuando direccionaba los negocios para Aire Fresco SA, lo hacía para sus amigos, sus correligionarios y sus compinches políticos. Y sabía que los que le compraban, los venezolanos, pertenecen a uno de los países más corruptos. No son comisionistas como cualquier otro como se defendió Mujica. Fueron el peaje presidencial para vender y en el que había que ajustarse a las reglas si se quería entrar a Venezuela. Y las reglas eran claras.

El FA y los seudo radicales de Unidad Popular le salvaron la investigación a Mujica porque allí indefectiblemente terminaba. Escucharlos justificar el voto negativo dio pena. Los comités ese día cerraron temprano. Una cosa es un corrupto aislado, otra es una maquinaria diseñada desde el poder para hacer dinero.

Podrán hacer mil homenajes en el exterior y recibirlo a punta de Fusca, pero aquí sabemos la historia. Para muchos de estos personajes el fin justifica los medios, y el fin es el poder. Si para llegar a él o mantenerse hay que agarrar plata sucia o dejar que otros la agarren para que luego ayuden en la lucha por el poder, entonces está justificado. Antes para llegar tomaban las armas, ahora toman los cofres. Antes eran financieras, ahora negocios. Nuevamente, el fin justifica los medios. Investigaron en el pasado unas bolsas de Pórtland pero impidieron desde el gobierno investigar bolsas de dinero sucio. Evitaron investigar corrupción y delitos muy pesados como lavado de activos.

De los Robin Hood de la política que sacaban a los poderosos para darles a los pobres no queda nada. A este Robin Hood le gustó la plata y se quedó con ella. Porque el robo era para la Corona o para llegar a la Corona.

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