Javier García
Javier García

Adelante con fe

Hay un modelo alternativo a este que termina. ¿Es monopólico? No, es plural. El fin de ciclo frentista deja menos libertad y república. Por lo tanto, menos justicia y más desigualdad.

¿Es todo negativo? Por supuesto que no. Sería una tontería astronómica decir que después de quince años de gobiernos de opulencia económica, porque fueron tan ricos como ineficaces, despilfarradores y donde la corrupción se llenó los bolsillos, no hay nada que destacar. Lamentablemente al lado de lo que se podría estar aplaudiendo en obras y equidad, lo que dejan es lo contrario.

Uruguay hoy es un país peor culturalmente, menos educado y más violento que cuando asumió el FA. Más mediocre. Menos excelente, y herido en los valores. Nos guste o no, estamos peor como Nación que hace 15 años. ¿Fue casualidad? No, fue ideología. La ideología de la mediocridad y del cero esfuerzo propiciada desde el poder.

El FA emparejó para abajo y fomentó la envidia social y el mal pensar sobre el éxito y el crecimiento personal. Cuando ser peor es mejor, porque con poco alcanza, la suma siempre da cero. Y como sociedad da negativo. Los gobiernos del FA desconfían de las personas, todos somos sospechosos. ¿De qué? De todo: de no saber hacer, de lavadores de dinero, de defraudadores fiscales, de no rezarle diariamente al santo padre Estado que tanto hace por nosotros. Lo que más hace es cobrarnos fortunas que caminan muchas veces por los oscuros pasillos de la corrupción.

Uruguay es un país violento, no solo por el crimen desmadrado, sino porque hay más violencia entre las personas, toleramos menos y, además, como poner límites y hacerlos respetar es una herejía, el enfrentamiento entre vecinos, en la calle o en la cancha es moneda corriente. Estos días hubo ejemplos bien claros. No es casualidad, es consecuencia. Desde el poder del gobierno se propició la violencia política y el agravio contra la oposición.

Todos ahora nos escandalizamos por lo que sufrió Astori, pero "chorizos", "nabos", "pichones de hereford sin guampas", "oligarcas...", "averigüen dónde están sus esposas", y otras tantas exquisiteces más no salieron de la boca de un barrabrava esquinero, sino del gobierno frentista, contra opositores. Años antes obligaron a mudarse de su barrio a Hugo Batalla, por agresiones permanentes, como recordó su hija. Muchos que ahora se horrorizan, aplaudían y festejaban estas cosas

El modelo que viene es un país de respeto, excelencia y posibilidades. Que premie y estimule la mejora personal, social y familiar. Que cuide el trabajo y termine con el despilfarro y la impunidad que atenta contra el empleo. No solo en términos estadísticos sino concretos: el del obrero, el tambero, el profesional o al chofer de un taxi. Un gobierno al que le duela la plata ajena, y no la pone en su bolsillo o la malgasta porque da lo mismo hacer las cosas bien o mal. Hay un modelo que pone límites. Que no es canchero con los desbordes y la patota: ni la política, ni la del estadio, ni la del bar, ninguna. Que defiende a los muchachos para que no les roben clases, a los jubilados en su dignidad, a los gurises para que vuelvan a las plazas y los parques, o a la enfermera para que tranquila pueda tomar el ómnibus de madrugada.

Estamos convencidos que el Partido Nacional está pronto para liderarlo. Sin exclusivismos, plural, con república y libertad.

Feliz y gran 2019.

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