Isabelle Chaquiriand
Isabelle Chaquiriand

Como te digo una cosa, te digo la otra

Hace unos días, el Senador electo y ex presidente José Mujica dio una entrevista al Semanario Voces que dio mucho que hablar.

Las principales repercusiones tuvieron que ver con su visión acerca del feminismo y de la agenda de derechos, además de su valoración de la líder de la agrupación Casa Grande de su propio partido, Constanza Moreira. Pero la entrevista es mucho más larga e igual de sorprendente en sus otras declaraciones.

En la primera parte de la entrevista defiende el modelo de nacionalización de las empresas en China pero también dice que “Los chinos están pudriendo todo. Pero bueno. No son carmelitas descalzas”; afirma que los patrones en las empresas en el mundo occidental son explotadores, al mismo tiempo que defiende la burguesía y dice que tiene que haber pocas empresas auto-gestionadas “porque dan un laburo bárbaro”.

También critica con nombre y apellido las empresas multinacionales que, durante los gobiernos de izquierda y gracias a las políticas de atracción de inversiones del gobierno se vinieron a instalar a Uruguay, porque “vienen a explotarte el mercado y chau (…) No te dejan nada, absolutamente nada”.

Pero, lo que más trascendió fue su visión del feminismo y de Constanza Moreira, aunque sus otras declaraciones dan para hablar durante varios días. Un Mujica cuya voz fue siempre referente y su palabra encantó a millones de personas, hoy está siendo cuestionado y negado por varios de su propio partido y de los otros también.

En la Antigua Roma, el Senado (que del latín viene del término “anciano”) fue una de las instituciones del gobierno y estaba compuesto por antiguos magistrados. Se encargaba de ratificar las leyes votadas y aconsejar a los actuales magistrados. Es decir, era la figura de personas mayores, experientes, sabias, que aconsejaban a los actuales gobernantes a hacer su trabajo. El Senado era convocado por cualquiera de los magistrados que podían consultarle como fuente de sabiduría ante los temas que consideraban necesario tener su opinión. De esta manera se combinada la juventud con la experiencia y ambos tenían un rol relevante en el gobierno.

A medida que van pasando los gobiernos en nuestro país, se está creando un grupo de referentes que cumplen ese rol en la política nacional, de manera más formal o menos estructurada. Lacalle Herrera decidió retirarse de la política, pero Sanguinetti tomó un protagonismo más notorio en estas elecciones y Batlle jugó un papel importante como figura de la realidad nacional, siendo una voz buscada y consultada. Mujica, por su rol en la política nacional y su impacto en el mundo entero, es una figura que tiene todo para ser un Senador, a la Antigua Roma, independientemente del lugar que ocupe formalmente en la política.

Mujica a veces es un líder y pensador como pocos, a veces se olvida que su condición lo obliga a cuidar sus palabras y las ideas que transmite. Porque por más que a veces se quiera sacar el traje de José Mujica, lo es. Y eso es una responsabilidad que viene con todos los otros beneficios de ser un referente y ser parte de este Senado de ancianos que guían a un país desde la experiencia. Y ahí no sirve que como te digo una cosa, te digo la otra.

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