Isabelle Chaquiriand
Isabelle Chaquiriand

Negocio de buena madera

Son mujeres jefas de hogar del interior rural. Trabajadoras. Humildes y sacrificadas. No tuvieron una vida fácil. El invierno nunca fue su mejor compañía pero la pandemia complicó más las cosas.

Así que empezaron a entrar al campo de una forestal después de la tala, y hacha en mano, llenaban algún carrito con lo que lograban sacar de los troncos caídos. Así calentaban sus casas para palear el frío y abrigar a sus hijos.

Sabían que lo que hacían no era legal. Así que un día una de ellas dio un paso que cambiaría sus vidas. Fue hasta la empresa dueña de los campos, y pidió para hablar con el gerente. “Sabemos que lo que hacemos está mal”, le dijo. Encontraron personas que tenían la cabeza y el corazón alineados. Pidieron apoyo al MIDES del departamento y así nació un negocio social. La empresa les dio los implementos de seguridad y capacitación, además de permitirles el acceso a sus campos. El MIDES le dio forma jurídica al emprendimiento y acompañamiento social. Las mujeres su compromiso, trabajo y dedicación.

Seis meses después, no solo lograron tener un ingreso digno para sus familias, sino que emplean a una quincena de personas. Completan tres camiones diarios de leña que comercializan localmente y la empresa tiene a los mejores custodios de sus campos después de cada tala.

¿Qué motivó todo esto? ¿Beneficio económico? ¿Objetivo social? Ambos.

Si bien siempre existieron negocios con impacto social, el que le dio nombre fue el creador de Grameen Bank y premio nobel de la paz, Mohammend Yunus, que creó una financiera que da microcréditos a personas de bajos recursos para empezar sus emprendimientos. Los negocios sociales son empresas que tienen un concepto de valor mucho más grande que solamente la generación de valor centrada en el negocio, también lo crean para otros grupos de la sociedad.

En paralelo, a fines del 2000 la crisis financiera llevó a muchos a cuestionarse los fundamentos de los negocios y su financiamiento. Fue entonces que la Fundación Rockefeller invitó a líderes en finanzas a discutir sobre la necesidad de nuevas formas de construir una industria financiera global que busque inversiones con un impacto positivo. Fue así como apareció interés no sólo desde los empresarios de solucionar problemas sociales a través de sus negocios, sino que los mercados empezaron a poner el foco de responsabilidad social y ambiental en sus ecuaciones de inversión.

No es filantropía. No es un programa de responsabilidad social empresaria. El objetivo social está en el centro del modelo de negocios y tiene que haber expectativas de retorno financiero y, además, un impacto social medible. Es así como se llega a objetivos que no se podrían lograr solamente con una mirada filantrópica, ni solamente con una mirada comercial. Porque lo que caracteriza a este tipo de negocio es la colaboración y por ende se logran alinear todos los intereses.

Si alguna lección nos está dejando esta pandemia es la importancia de combinar negocios con objetivos sociales. La pospandemia nos va a exigir comprender aún más cómo a través de los negocios, se puede construir una sociedad mejor y ayudar a las personas. Y esto no pasa en Nueva Delhi solamente. Pasó acá, cerquita, a pocos quilómetros de tu casa.

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