Isabelle Chaquiriand
Isabelle Chaquiriand

Duele Uruguay

Ellas tienen 7, 12 y 14 años. Su madre las obligaba a prostituirse. Cuando llegaron al INAU estaban “en una situación deplorable”. Su madre fue condenada a 6 años, 3 de cumplimiento efectivo y tres de libertad vigilada.

Ellas tienen 7, 12 y 14 años. Su madre las obligaba a prostituirse. Cuando llegaron al INAU estaban “en una situación deplorable”. Su madre fue condenada a 6 años, 3 de cumplimiento efectivo y tres de libertad vigilada.

Él tiene 18 años y una discapacidad intelectual. Sus abusadores eran amigos de la familia, de 44 y 18 años. El primero de ellos fue condenado a catorce meses de prisión que cumplirá con dos meses de prisión domiciliaria y los doce restantes en régimen de libertad vigilada. El segundo tendrá una pena de diez meses de libertad vigilada y nueve días de prisión domiciliaria.

Ella tiene 14 años. Fue violada con extrema violencia por un desconocido. La pena máxima por un delito de abuso sexual es de doce años. Sin embargo, el agresor llegó a un acuerdo con la Fiscalía y obtuvo una pena de nueve. La fiscal del caso dijo que “en mis veinte años de experiencia en la Fiscalía, nunca obtuve una pena máxima para este tipo de delitos, generalmente no se logran más de siete años".

Son vidas que se quiebran para siempre. Que podrán superarlo pero jamás olvidarlo. Sus consecuencias son irreparables. El abuso sexual infantil en nuestro país es un fenómeno terrible, pero la respuesta que reciben las víctimas una vez que se arman de coraje y lo denuncian o alguien lo hace por ellas, es imperdonable. Los abusos a menores de edad en nuestro país ocurren en todos los niveles socio-económicos, barrios, orígenes y niveles educativos.

Los fiscales se muestran sorprendidos por la cantidad de casos. En Uruguay son reportadas 900 situaciones de abuso sexual hacia niños, niñas y adolescentes por año, según el SIPIAV. Pero los fiscales creen que en muchas situaciones son naturalizadas por las víctimas o no se animan a denunciar por miedo a represalias. ¿Por qué? Porque como sociedad no les estamos dando las respuestas necesarias.

Podemos discutir si un abusador infantil es recuperable o no. Pero incluso creyendo que su eventual recuperación es factible, ¿qué tan posible es que ello ocurra con penas tan cortas y flexibles, que sólo implican privación de libertad? ¿Qué recuperación tiene ese abusador durante su pena? ¿Cómo sale de nuevo a la sociedad? ¿Qué mensaje le estamos dando a las víctimas y a los propios abusadores? ¿Que trascendencia tiene para nuestro código penal, y por ende para nosotros como sociedad, haber abusado de un niño?

Antes de suicidarse, el asesino de Brissa González enfrentaba una pena de 45 años de cárcel. Sin embargo, 30 de ellos fueron por homicidio y privación de libertad. El abuso sexual quedaba dentro de los 15 años de "medidas eliminatorias” adicionales. Antes de eso, en 2012, fue condenado a cinco años y dos meses por tres delitos de atentado violento al pudor, luego de distintos ataques sexuales. Aunque debía cumplir condena hasta 2017, salió libre en marzo de 2016.

El abuso sexual es un delito que estamos enterrando a todo nivel en nuestro país, en diferentes capas: la víctima, la familia, el código penal. El sistema no está ayudando a combatirlo y en un año donde las propuestas electoralistas están a la orden del día, no se escuchan propuestas para cambiar esta realidad. No dejemos, como sociedad, que quede escondido. ¿Qué estamos esperando?

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