Isabelle Chaquiriand
Isabelle Chaquiriand

Días de pandemia

Ayer la internaron. Mañana cumple 90 años. Hace un mes Antonia se dio la primera dosis de la vacuna, pero se complicó. Tuvieron todos los cuidados, todavía no saben cómo se originó el foco, pero a esta altura pudo ser de cualquier forma.

Horas para ingresar a la mutualista esperando en una ambulancia. La familia estuvo 14 horas sin noticias. Hace un año que no la visitan para no exponerla, ahora no pueden hacerlo porque tiene covid.

Hace un mes confirmaron la importancia de esa decisión. Su bisnieto Lucas de 7 años se contagió a través de la madre de un compañero de colegio, justo antes de que suspendieran las clases. Él y cuatro compañeros más. Nadie más en su casa se contagió, por lo que tuvo que pasar los 14 días aislado del resto de la familia. Sin abrazos. Sin besos. Con el mínimo contacto. Con todo lo que representa para un niño agarrarse el virus que paró al mundo y está matando miles de personas en Uruguay y millones en el resto del planeta. Es lo suficientemente grande para darse cuenta de algunas cosas, pero lo suficientemente chico para no entender otras.

Sus vecinos, María y Alberto, los ven con ese sentimiento de “ojalá no nos pase lo mismo a nosotros”. Pero también con los nervios de que les pueda ocurrir en cualquier momento. Son un matrimonio con tres hijos, uno de ellos con una cardiopatía para el que todavía no hay planes de vacunación por ser menor de 18 años. Los padres de María tienen más de 70 años y una larga lista de patologías. Al principio de la pandemia no los veían pero después se volvió muy difícil para la mente y el corazón, así que empezaron a juntarse algunas veces, con muchos cuidados. Viendo lo que pasó a sus vecinos, piensan si no será una inconsciencia. Los padres de María se pudieron dar la primera dosis hace unos días, pero los padres de Alberto, Susana y Miguel, todavía no. También tienen más de 70 años. Al principio de la pandemia almorzaban cada tanto con sus hijos, pero desde diciembre se asustaron y no ven a nadie. Desde entonces, la rutina de los fines de semana es que María y Alberto junto a sus hijos pasan por su casa y los saludan desde el auto. Susana y Miguel sacuden los brazos desde el balcón del 8 piso del edificio donde viven y desde el auto, hijos y nietos responden con gritos y bocinazos. Parece una escena de una película en la que sobrevivientes de un naufragio le hacen señas a un barco que viene a rescatarlos y el barco avisa que los vio. Salvo que el rescate no se da.

El consuelo es que todavía los tienen. No como su otro amigo, Mario, que perdió a su padre de 63 años. Un domingo hace unos meses la familia se juntó a almorzar. A los pocos días el padre de Mario llamó a avisarles que había dado positivo. Poco después tuvieron que internarlo y unos días después falleció. Solo en un CTI. Su viuda también dio positivo, por lo que Mario tampoco pudo estar con su madre en ese momento. Una despedida que no se dio. Un abrazo trunco.

Desde la ventana de su casa todos ven el tráfico sin descanso de un país que no reduce la movilidad. Ven en las noticias que un joven de 37 años murió de covid en su casa y se investiga por qué no le dieron asistencia. Pero el trending topic en las redes sociales es un comentario de un periodista en un programa de radio y la discusión sobre si es o no libertad de prensa.

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