Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

Del Filtro a Santa Clara

Se conoce como sucesos del Hospital Filtro a los hechos ocurridos en la noche del 24 de agosto de 1994 en las inmediaciones de dicho Hospital, cuando en el momento en que se disponía el traslado de tres etarras, asesinos, hacia el Aeropuerto Internacional de Carrasco para su legítima extradición a España, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes convocados por el MLN y casi todo el Frente Amplio, y la policía, con el saldo de un muerto y decenas de heridos.

El martes 23 de agosto el Pit-Cnt, la central obrera, decidió una huelga general con la idea de concentrar sus fuerzas desde el Obelisco. Sobre la medianoche, el Pit-Cnt resolvió levantar (por 19 votos contra 15) la huelga general.

Nunca olvidaré esa fecha. Al ver las noticias, recuerdo haberle manifestado a mi señora que iría a trabajar el 23, más allá de mi condición de afiliado en aquel entonces, de AEBU. La razón fue el no poder avizorar la más mínima reivindicación sindical en la medida. Ni más, ni menos.

Se me llamó a tribunal de conducta donde pude manifestar las razones de mi actitud y ofrecer mi renuncia, la que no fue aceptada, porque los sindicatos de este país ya en aquella época eran tan democráticos que rechazaban la renuncia para proceder a la expulsión. A la luz de los hechos y en perspectiva, un enorme honor.

Hay un discurso de Wilson Ferreira unos días antes del golpe de Estado en el que expresa que "si en este país el partido Comunista y la CNT no lo quisieran, el Uruguay no estaría en riesgo del quiebre institucional" que luego sufrimos.

Y ahondaba en la mezquindad y egoísmo de los dirigentes sindicales.

Yo me imagino que la capacidad intelectual y el nivel cultural de aquellos dirigentes era bastante diferente a la de los actuales. Con todo respeto, imposible estar por debajo de los actuales.

El dinero tal vez era el mismo. Y el estar mantenidos con licencias gremiales también. El concepto obtuso de democracia, con el modelo de Cu-ba en aquel momento y Venezuela hoy también. Muchas cosas en común. Los reclamos irresponsables como los hay hoy en consejos de salarios, a pesar de saber que no hay de dónde, de la educación —si señores de la desastrosa educación que padecemos— que quiere un 6% del Producto Bruto Interno.

Hace un mes vimos en Salto una decena de empleados enfrentando a un sindicalista que, gozando de su licencia, intentaba bloquear el ingreso de trabajadores. El hombre goza de un sueldo y no trabaja. Se le atropella.

Ahora el 9 de junio de tarde en Santa Clara fue despedido un empleado en una estación de servicio por mala conducta. Llaman al Pit-Cnt, que asiste. Se levanta Santa Clara. Se reúnen los vecinos en la estación, hartos del sindicalismo berreta, tramposo, antidemocrático. Se junta la gente a apoyar a un ciudadano trabajador, dueño de un comercio. Y sacan a los sindicalistas de los fundillos. Dicen que el dirigente Abdala estaba en viaje, cuando lo llamaron y le dijeron: ¡Da la vuelta! Nadie te quiere ver por aquí.

Habrá un antes y un después de Santa Clara. Nadie lo dude.

Estamos hartos los uruguayos. Nos va a costar zurcir este desastre, pero los uruguayos vamos a poder. ¡Viva la democracia!

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