Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

El día después

Ya estamos lanzados en recta final hacia las elecciones internas de junio.

Seguramente, va a haber alguna sorpresa, sobre todo por la dificultad para tener certezas y aciertos de las encuestadoras, debido a la naturaleza de las internas, que no son obligatorias, que se pueden cruzar votos; en fin: no es fácil.

No obstante, parece claro quienes van a estar frente a frente en octubre.

Pasadas las internas, es cuando deberán ponerse a trabajar todos, en un entendimiento básico sobre los puntos que mas acucian al país y a la ciudadanía, y por supuesto a los más urgentes. Creemos que entre ellos deben estar la enseñanza, la seguridad, la economía y el régimen tributario, la política exterior, el tamaño del Estado.

Evidentemente, estos temas son pilares sobre los que la clase política tiene que mostrar la madurez de lograr acuerdos programáticos.

Luego cada cual pondrá su impronta, pero quien gane deberá zurcir estos acuerdos y debería contar con el respaldo de toda la oposición.

Cada día se hace más evidente que estamos ante dos caminos: el continuismo de un gobierno que tuvo todo para transformar el país y lo deja destrozado, despreciando los últimos cinco años en que estuvo ausente de todos los temas importantes.

Seguramente nunca antes en la historia del país, haya habido un abandono presidencial tan patético, como el del Dr. Tabaré Vázquez en este su segundo mandato. Sería el continuismo de una cadena de fracasos estrepitosa, entre los que podemos destacar la enseñanza.

También la seguridad, la pobreza, la inflación, el desempleo, la brutal asfixia tributaria, el deterioro de la infraestructura, el cierre de más de 200 empresas nacionales y extranjeras.

La salud pública, la lamentable política exterior, el quiebre de empresas públicas como Pluna “teñida con una trama de opacidad” como dice la última sentencia del Tribunal de Apelaciones en lo Penal de estos días.

La renuncia impuesta al Vicepresidente con dictamen lapidario del Tribunal de Honor, la firma de un contrato de espaldas a la ciudadanía, los casos de corrupción, la vergonzosa política exterior y vamos a parar aquí, aunque hay mucho más.

El otro camino es el del cambio, del cambio necesario y de la sana alternancia en el poder. Somos mucho más uruguayos los que queremos y necesitamos un cambio profundo para dejar a nuestra descendencia un país mejor.

El camino será empinado. Hay que empezar nada menos que por recuperar valores. Hasta ahí llegó la fractura.

Y va a llevar muchos tiempo recuperarlos y reencausar a la Nación. Mas de un período de gobierno. Porque el daño es muy profundo (mucho más de lo que imaginamos).

Por suerte han salido a poner el hombro muchos candidatos de todos los partidos, y la gente está muy compenetrada con la problemática del país. Digamos que está harta.

El Partido Nacional es la opción. Los candidatos se han preparado para ello con una enorme responsabilidad de parte de sus figuras más representativas (el senador Lacalle Pou y el senador Larrañaga). Han aportado ideas y tienen equipo y van a ser el principal instrumento del cambio, aunque no el único que nos hace tanta falta.

¡Vamos que se viene!

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