Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

Corrupción, Mujica; y ¡punto!

Da vergüenza ajena escuchar al exguerrillero y expresidente José Mujica hablar sobre la prisión de Luiz Inácio Lula da Silva. Que pretendan torcer la realidad los impresentables dirigentes del Pit-Cnt Pereira y Abdala, vaya y pase.

Pero que Mujica defienda a capa y espada al imputado expresidente brasileño es una vergüenza nacional. Lo primero que sorprende es que se quiera tapar la realidad de una manera tan burda y grosera. Además de la causa del tríplex, el expresidente de Brasil tiene otras cuatro abiertas en la justicia de su país. Es por la primera, que ha sido condenado a 12 años y un mes de prisión. Sin embargo, las otras cuatro causas abiertas están vinculadas con la gigantesca trama destapada en la petrolera estatal Petrobras, conocida como Lava Jato. Instituto Lula: en esta causa el expresidente es acusado de haber recibido 12 millones de reales de Petrobras, para comprar un terreno donde seria construido un inmueble destinado al Instituto Lula. Obstrucción de Justicia: el fundador del PT fue acusado de haber presionado para comprar el silencio de Néstor Cerveró, expresidente de Petrobras, cuando este se aprestaba a firmar un acuerdo con la justicia y proporcionar detalles sobre el funcionamiento del esquema de sobornos de la estatal. Tráfico de influencias: Lula está implicado en el proceso que involucra el tráfico de influencias para la liberación de préstamos del Banco de Desemvolvimento del Brasil (Bndes) cuantificada en unos USD 6,5 millones. Operación Zelotes: en esta acción el Ministerio Público Federal argumenta que el hijo de Lula, Luis Claudio, recibió 2,5 millones de reales a cambio de la influencia de Lula en dos hechos ocurridos durante la presidencia de Dilma Rousseff: la compra de aviones de combate Gripen de la empresa sueca Saab, y la prórroga hasta 2020 de incentivos fiscales para automotores.

Lula está hasta las manos y es un corrupto.

Ahora bien, ¿por qué debemos soportar pacíficamente que el Sr. Mujica pretenda engañar, tergiversar o relativizar la condición de corrupto del expresidente brasileño?

En llamar a "estar en estado de alerta ante la situación brasileña" porque 6 jueces resolvieron la condena contra cinco que votaron en contra. ¿Qué pasa si era al revés? ¡Viva la república! ¡Viva la democracia! De locos. Qué trama, qué entuerto tiene que haber detrás de todo esto; porque no tiene explicación racional alguna.

Luego tenemos que oírlo dando cátedra a Mujica, de-clarando que "no olvidemos cuántos casos hay de héroes que debieron pasar por la cárcel". Se estará refiriendo a Mandela o al general Seregni, pero ninguno fue encarcelado por gobiernos democráticos, sino por dictaduras o regímenes totalitarios a apartatarios. No será que el Pepe cree que es héroe de algo o de alguien y que su pasaje por la cárcel se debió a motivaciones políticas, cuando robó, mató y torturó ciudadanos inocentes, y se alzó contra un gobierno legítimo, comandando una guerrilla tupamara, que fue el sustento de la dictadura militar entre los años 1973 y 1985. Y al que el partido nacional y el colorado le votaron una generosa amnistía que le permitió recobrar su libertad anticipadamente.

Ya llegará su tiempo Mujica. Usted cree que no, pero durante su gestión y la de su partido se cometieron actos de corrupción también. Y ellos están siendo y van a ser juzgados, por nuestra justicia independiente. Prepárese y deje de decir tonterías sobre Brasil y Venezuela que ya no las cree nadie.

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